miércoles, 15 de mayo de 2013

The Lords of Salem


Que conste una cosa antes de nada; yo quería ver ésta película en pantalla grande, de verdad. Llevaba esperándola desde que se empezó a hablar de ella, y más ganas tuve cuando leí alguna reseña que la describía como la típica película que sé que me va a gustar.
Al final he tenido que verla por medios ilegales, gracias a nuestras incompetentes distribuidoras patrias, que no sirven ni para hacer la O con un canuto, y que además se ríen en la puta cara de aquellos a los que nos gusta algo más que el cine comercial. 

Primero afirmaron que no sabrían cuando se iba a estrenar, y luego, para sorpresa y alegría de muchos, dijeron que sí se estrenaría. No tardaron en aclarar el tipo de estreno que iba a ser: sólo podría verse en algunos cines de Madrid y Barcelona, como aquel que dice.
Eso NO es estrenar una película, así que no tengáis la desfachatez de llamarlo "estreno", porque no lo es. Llamadlo pase especial o algo por el estilo, pero eso tiene de estreno lo que yo de cura. No me jodáis. 

En otras palabras, The Lords of Salem no se estrena en España, como ya se venía sospechando desde hace tiempo, así que me alegra mucho haberla visto descargada, porque si las distribuidoras toman al espectador por gilipollas (y yo soy espectador), no voy a quedarme quieto y esperarme a ver la película cuando a ellos les salga de los cojones, si es que alguna vez les sale, claro.
Yo tengo clarísimo que todas estas películas que se salen de lo común las pienso ver en cuanto haya algún dvdrip rulando por la red, porque está visto que las distribuidoras españolas no tienen la más mínima intención de estrenar como Dios manda nada que no sea palomitero, así que, como no me gusta que me tomen por tonto, ya me buscaré la vida para verlas gratis sin contar con nuestras inútiles distribuidoras. 
No estoy a favor de la piratería, y os lo dice un tipo que al mes se gasta más de 100 euros en películas e ir al cine, pero que por el hecho de vivir en España me hagan esperar por ver una película durante meses de retraso y, a veces, de forma indefinida (Martyrs, Bronson, etc), es algo que no me da la gana. 

En fin, vamos a pasar a hablar de la película porque si no me caliento y empiezo a despotricar. 

Había leído en muchos sitios que The Lords of Salem era una película extraña, difícil de comprender y tremendamente surrealista. Imagino que los que dicen eso son espectadores que, en lo que a cine de terror se refiere, no han visto mucho más que Destino Final y cuatro bodrios similares. 
Espectadores que no están familiarizados con el género o que han visto muy poco. 
A veces se nos llena la boca diciendo que nos gusta el cine de terror, que nos lo pasamos bomba con él y que hemos visto muchísimas películas. 
En ocasiones ésto es verdad, pero otras veces hay espectadores de pacotilla que se les dan de entendidos y guays, pero en cuanto les ponen algo mínimamente distinto a lo que han visto cientos de veces, arrugan la nariz y ponen cara de asco. 

The Lords of Salem es una película hecha por un apasionado del cine fantástico y de terror como es Rob Zombie, destinada a los verdaderos apasionados del cine fantástico y de terror, especialmente al añejo. Esos, y sólo esos, serán los que realmente disfruten, aprecien y entiendan el film.

La gente se ha empeñado en querer destacar los aspectos oníricos y surrealistas de la película como los causantes de su difícil comprensión (que repito, no sé dónde está la dificultad) que se han olvidado de mencionar lo verdaderamente importante: The Lords of Salem es un remake incofeso de La semilla del Diablo, y es que su parecido con la película de Polanski va más allá de la simple influencia. 
Zombie toma La Semilla del Diablo a modo de base, como si de un lienzo se tratara, y sobre él dibuja elementos de El Resplandor, El Exorcista, Messiah of Evil (comentada aquí), el cine terror abstracto de Lucio Fulci (como El Más Allá o La ciudad de los muertos vivientes) y da algunas pinceladas de Darío Argento y David Lynch.
El resultado es una película muy personal que se aleja radicalmente de la obra anterior de éste director, dejando de lado la violencia explícita, la sangre y el estilo videoclip para regalarnos una película maravillosamente bien dirigida, pausada y elegante, que hay que degustar como el buen vino; a pequeños sorbos, deleitándonos con cada uno de ellos y buscando sabores, aromas y esencias. 

Todo esta elegancia y buenas maneras que comento no impiden que en la película haya momentos perturbadores que, al menos a mí, me pusieron la carne de gallina. 
Tampoco se disimula la intención de Rob Zombie de dejar claro que en ésta historia el mal triunfa sobre todas las cosas, como tampoco se maquilla la naturaleza puramente satánica de la historia, con secuencias tan impresionantes como la de la bruja lamiendo y escupiendo sobre un bebé recién nacido, la presencia de ese Satanás con aspecto de aborto, o la impactante imagen de la Virgen Puta, madre del Anticristo, alzándose sobre una montaña de cadáveres. 

Puedo entender que haya a quien no le guste ésta película porque prefieran algo más fácil de digerir, pero lo que está claro es que The Lords of Salem, ya sea por su conjunto o por algunos momentos concretos, no dejará a nadie indiferente.
Para mí es desde el momento en que la vi una de las 10 mejores películas del 2013, y eso que aún queda mucho para que acabe el año. 

viernes, 3 de mayo de 2013

Maniac (2012)


Mira que no me canso de decirlo, y cuando veo cintas como ésta con más fuerza lo hago: no todos los remakes son malos. Ni por asomo.

Franck Khalfoun, que ya nos deleitó (al menos a mí) con la notable Parking 2, regresa a lo bestia con el remake de la fabulosa y pionera Maniac, de William Lustig. Digo pionera porque no recuerdo ninguna película anterior a aquella en la que el protagonista fuese únicamente el asesino, y de hecho seguimos sin estar acostumbrados, ya que aunque el psicópata sea siempre la figura más atractiva en éste tipo de películas, la historia se nos suele contar normalmente desde el punto de vista de la policía o la víctima. Con Maniac no ocurría eso, por lo tanto la película funcionaba tanto como a modo de slasher como de diario macabro de las andanzas de un perturbado mental.
Khalfoun, apadrinado por el echado a perder Alexandre Aja (después de la maravillosa Alta Tensión y  el estupendo remake de Las colinas tienen ojos, el hombre ha perdido el norte) parece ser consciente de eso que comento, y posiblemente sea esa la razón por la que el 90% del remake está rodado en primera persona desde el punto de vista, cómo no, del asesino. 
Es obvio que el director quería hacer énfasis en ese sentido. No le bastaba con contarnos la historia en primera persona como en la original, sino que quería que esa primera persona fuese física, y que el espectador formase parte del siniestro día a día del protagonista. 
Pero el director no es tonto, y como ya he dicho antes la perspectiva subjetiva está presente en un 90%, no en el 100% del metraje, ya que en los momentos más impactantes o profundos es sustituida por una perspectiva convencional, de modo que el espectador consigue ver claramente lo que ocurre, ¿por qué? Porque el director quiere que lo veas. 

A decir verdad el tema de la primera persona es la mayor novedad que ofrece éste remake, ya que por lo demás es un calco del filme original, al menos en lo que a la trama principal se refiere, porque los asesinatos son diferentes. 
Y hablando de asesinatos, estos merecen una mención especial. 
Hacía tiempo que un slasher no me dejaba tan mal cuerpo como Maniac 2012, y es que los asesinatos son verdaderamente salvajes y realistas. No es un gore exagerado como el de Saw, Evil Dead, etc, que de excesivo termina siendo cómico. Éste te lo crees porque es totalmente verosímil. 
Hay mucha sangre, claro, pero los asesinatos no son convertidos en una fiesta de tripas y casquería, sino que son tratados de una forma muy cruda y real.
Todo esto que digo está aderezado por unos efectos especiales fantásticos, y aunque se deje ver por ahí algún que otro retoque digital, la mayoría de efectos están realizados a base de látex y prótesis. 

La banda sonora, al igual que la fotografía, es otro elemento que llama la atención por su calidad, evocando constantemente la música y sintetizadores de los 80. Pero su calidad no queda en la mera imitación nostálgica, sino que va más allá y nos ofrece unas partituras bellísimas y elegantes. 

Todos los que hemos visto la película original tenemos en mente a Joe Spinell en el papel del asesino,
ya que era un actor perfecto para interpretar a un personaje así, pero Elijah Wood, con su cara y físico de niño bueno, no se queda atrás, entre otras cosas porque realiza una gran labor interpretativa. Obviamente no tiene la pinta de psicópata que tenía Spinell, pero precisamente por eso impacta tanto.
A Spinell te lo imaginas cometiendo cualquier barbaridad, pero ver a Elijah Wood arrancando cabelleras de mujer... es algo que también se queda grabado a fuego. 
No digo que sea mejor que Spinell; digo que está al mismo nivel, y que ambos, pese a la radical diferencia física, son perfectos para el papel. 

Y poco más puedo decir sobre ésta joya del terror actual. Sólo me queda recomendarla a todos aquellos a los que les gustó la original, ya que encontrarán en éste remake un complemento perfecto que, pese a la similitud con la película de Lustig, aporta suficientes elementos y posee personalidad de sobra para ser tenido en cuenta como algo más que un simple remake de un clásico. 

PD: atención al genial guiño que se hace al mítico póster de la película original. 

miércoles, 1 de mayo de 2013

Video Room

Un poco de autobombo ¿no? 

Video Room es el último cortometraje (mediometraje, mejor dicho) que he hecho. La tontería al final ha durado casi un año entre rodaje, edición y solventar problemas varios.
¿De qué va? La clásica historia de casas encantadas (aunque en éste caso n
o sea una casa, sino una habitación), pero sin fantasmas, no posesiones ni fenómenos poltergeist. 
¿Entonces qué ocurre en la maldita habitación? Se barajan varias hipótesis;  microviajes en el tiempo, fractura interdimensional, router mal configurado... ni yo os lo puedo decir. Sólo sé que dentro de esa habitación la realidad y la lógica están rotas. 

Si por alguna razón os apetece zumbaros un mediometraje en el que hay crisis de pareja, fenómenos paranormales, chamanes estafadores, cabos sueltos y fantasmas soviéticos, Video Room es la mejor opción para hoy.

PD: Si os gusta u os resulta mínimamente interesante, os agradecería muchísimo que lo compartieseis en vuestras redes sociales o donde más cómodo os sea.
Ya sabéis que no estar apadrinado por la Warner, Paramount o Guillermo del Toro dificulta las cosas  un poquitín a la hora de darse a conocer. 

Sin más os dejo con Video Room. ¡Gracias!

miércoles, 24 de abril de 2013

¿Es caro el cine?

Hace pocos días leí que la distribuidora Alta Films (especializada en cine de autor) había chapado por culpa, cómo no, de la crisis. Las cosas funcionan así; sin público, las distribuidoras mueren. No hay más vueltas que darle.
En cuanto se dio a conocer la noticia se empezó a acusar de todo a los precios de las entradas de cine y el daño que la última subida del IVA hizo a éstos, pero a mí no me cuadra. No creo que la culpa sea de los precios, de verdad. 

¿Es caro el cine? Un poco. Más que un paquete de pipas, eso está claro. Pero también es caro el tabaco, los porros, el alcohol, el fútbol... ¡Y lo único que cierran son cines, señores! Si la teoría del precio excesivo fuese algo más que una excusa barata para no pagar por el cine, en España no serían rentables los estancos, los bares, los estadios de fútbol, y por supuesto no vería cada fin de semana a los típicos porretas dándole caña al pulmón, y como podréis comprobar ninguno de esos negocios está de capa caída. Y no es que sean precisamente baratos...
Dejadme de cuentos, esto no es una cuestión de precios, sino de prioridades. 
Al españolito medio le da grima gastar dinero en cultura, ya sean libros, cómics, música o cine, ¿Por qué? Porque, además de poder descargarse, en éste país no se valora el arte ni la cultura (fijaos si se valora poco que a la tauromaquia la llaman "arte y cultura"), y mira que somos cuna de incontables artistas, pero nada.
Coño, si hace 10 años recuerdo que aquí costaban las entradas menos de 4 euros ¡y aún así se quejaban del precio!

Al español le gusta el cachondeo, la juerga, el cubatita, el meneo, y mientras pueda permitírselo paga por ello sin rechistar, mientras que cuando ven a alguien comprando un dvd o una entrada de cine lo miran con cara de pena, pensando qué tonto, no sabe que se la puede descargar. Anda que no me han dado la brasa con eso...

Entiendo que si a alguien no le gusta el cine no gaste dinero en eso, igual que yo no me gasto ni un céntimo en fútbol o tabaco. 
También entiendo a los que les gusta el cine y no pueden permitirse comprar películas o ir a las salas por razones puramente económicas... ¡Y aquí está la trampa! Muchos de esos se quejan de que el cine es caro, pero luego se dejan sus buenos euros en otras cosas (tabaco, porros, alcohol... lo de siempre), entonces pienso yo, ¿Qué pasa, que para eso sí y para el cine no, que supuestamente te gusta tanto? 
Yo tengo un calificativo para esa gente: HIJOS DE PUTA. Así de claro. 
Sois unos hijos de puta por estar hundiendo el negocio del cine con vuestro pasotismo y con vuestras excusas de mierda con tal de no pagar por lo que os gusta, a no ser que eso que os gusta esté en un bar o en un estadio de fútbol. Así la cosa cambia y vale la pena pagar ¿verdad? ¡Anda y os vais a cagar!

Si un supuesto cinéfilo me dice que no tiene pasta para las entradas, pero tampoco para el cubata ni para el cigarrito, entonces me lo tomo en serio. ¿No tienes dinero? Pues ya está, qué le vamos a hacer. Pero si lo único que considera un derroche innecesario es ir al cine o comprar películas porque todo eso se puede descargar, se lo digo: HIJO DE PUTA. 

Y es que es así. Ya resulta cansina la excusa de los precios del cine, máxime cuando hay ofertas, descuentos, días especiales, 2x1, etc. El que no va al cine es, o bien porque no le gusta (muy respetable, aunque no lo entiendo), o bien porque no le sale de los cojones aunque alardee de su supuesta cinefilia, o bien porque realmente no tiene ni un duro (¡¡pero para nada!! No vayan a ser de esos que para lo único que no tienen dinero es para cine).
También he escuchado varias veces la excusa de que las películas en 3D y las palomitas son muy caras, y que al final te sale todo por casi 20 euros. Pero vamos a ver... ¿El 3D es necesario? ¿Las palomitas son necesarias? Esos son gastos adicionales que el espectador elige, porque el precio REAL del cine es la entrada que compras en la taquilla, punto final. Todo lo demás son añadidos innecesarios, como cuando las tías se quejan de que salir en Noche Vieja es caro. ¿Cómo no va a ser caro si cada año te compras un vestido nuevo? ¿Realmente es necesario? Pues lo mismo digo del 3D y las palomitas.

Pero pongamos la verdad sobre la mesa. ¿Todo esto quiere decir que yo no me haya descargado algo? Por supuesto que no. Yo me he descargado películas, y sigo haciéndolo, pero no por inercia.
¿Cuándo me descargo una película? En estos casos:

1-Cuando una película que me interesa no se estrena donde yo vivo. En ese caso espero a que esté en calidad dvdrip y la descargo, y por supuesto si me gusta la compro sin falta, por lo que no estoy haciendo daño a la industria. 

2-Cuando una película no se edita en España, ya sea un título actual o un clásico. 
Hay muchísimas películas que no las editan porque no les sale de los cojones a las distribuidoras. ¿Tengo que quedarme sin ver la película por ser español y vivir en España? Por supuesto que no. Hay peliculones como Martyrs o The Cabin in the woods, por poner dos ejemplos, que podrían haberse editado pero no lo hacen por incompetencia, y como no me gusta que me tomen por gilipollas, pues me las descargo. Eso sí, el maravilloso día que las editen me las compraré encantado, por lo que tampoco estoy haciendo daño a la industria. Es más, en este caso concreto quiero colaborar, pero no me dejan al no editar ciertos títulos. Si no los editan no puedo comprarlos aunque esté deseando hacerlo. ¿Qué más puedo decir?
Claro que alguno me dirá que compre de importación, y con razón. Pero aquí hay factores que también cuentan ¿Y si la película es región 1? ¿Y si no incluye subtítulos en mi idioma? ¿Y si me sale de los cojones verla doblada en castellano? 
He comprado de importación varias veces pero, no me preguntéis por qué, me siento más cómodo comprando en tiendas españolas, olvidándome de mirar si incluye o no subtítulos en mi idioma, o si es  región 2 o libre.  

En fin, el día en que cierre un estadio de fútbol o una plaza de toros hablamos. Mientras tanto, eso de que el cine es caro y bla, bla, bla me parece una excusa de mierda. Hay formas de ocio tan o más caras que triunfan a día de hoy, así que lo del cine no cuela. 

miércoles, 17 de abril de 2013

killer Joe


William Friedkin dirigiendo una película titulada Killer Joe ¿No os resulta jodidamente atractivo? Si no es así os pido por favor que abandonéis el blog ahora mismo antes de que eche mano de mi motosierra.

En lo primero que uno piensa cuando ve Killer Joe es en esos thrillers de los Hermanos Coen, como Fargo o Sangre Fácil. Historias de crímenes que, en principio, parecen fáciles de cometer y altamente beneficiosos para la economía de sus autores, pero al final, y como no podía ser de otra manera, las cosas salen mal, se desmadran, el personal pierde los nervios y la película acaba con un puñado de muertos.
Killer Joe parece eso y es eso, ni más ni menos, pero trasladando la trama a la América más profunda, depravada y asilvestrada que podáis imaginar. Un territorio lleno de gañanes con mala leche y sin sentimientos, que sólo buscan llenarse los bolsillos y salir airosos del embrollo a costa de lo que sea, incluso prostituyendo a sus propios hijos si es necesario. Todo con tal de llegar vivos al día siguiente y comerse un par de trozos de pollo frito.

Y ahí es donde hace acto de presencia Joe Cooper (interpretado magistralmente por el infravalorado Matthew McConaughey), el Joe que da título a la película. Un policía que se gana unos dólares extra ejerciendo como asesino a sueldo, y que, dado que de todos los personajes que aparecen en el film éste es el único inteligente (violento y pervertido, pero inteligente), no dudará en sangrar de todas las formas posibles a quien se le acerque en busca de sus servicios si con ello consigue lucrarse y obtener más beneficios, ya sean económicos o carnales.

La película no deja de ser, como ya he dicho antes, el clásico thriller rural de papelos con problemas, pero aquí no hay ni pizca de la elegancia y sobriedad de la que Friedkin hizo gala en títulos como French Connection, A la caza, e incluso El Exorcista, sino que busca caminos mucho más soeces, violentos y enfermizos, amén de un constante humor negrísimo que nos acompaña desde el minuto uno hasta el último, y que hará arrugar la nariz a más de uno.
Pero Los Coen no son el único referente que Friedkin parece tomar para su película, y es que por Twin Peaks, con ese pueblo en mitad de ninguna parte, sus momentos surrealistas y sus personajes marcianos. Ejemplo de ello es la secuencia en la que el protagonista charla amistosamente con el mafioso al que le debe dinero, y luego, como si de una formalidad se tratase y con toda la naturalidad del mundo, éste ordena a sus matones que le den una paliza brutal. O el repugnante momento de la felación con muslo de pollo, o la pervertida secuencia de la cena íntima, o la grotesca escena final....
momentos parece que estamos ante un episodio pasado de rosca de

En fin, una película no apta para todos los públicos (especialmente si son sensibles) que recomiendo a gritos.

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