Que conste una cosa antes de nada; yo quería ver ésta película en pantalla grande, de verdad. Llevaba esperándola desde que se empezó a hablar de ella, y más ganas tuve cuando leí alguna reseña que la describía como la típica película que sé que me va a gustar.
Al final he tenido que verla por medios ilegales, gracias a nuestras incompetentes distribuidoras patrias, que no sirven ni para hacer la O con un canuto, y que además se ríen en la puta cara de aquellos a los que nos gusta algo más que el cine comercial.
Primero afirmaron que no sabrían cuando se iba a estrenar, y luego, para sorpresa y alegría de muchos, dijeron que sí se estrenaría. No tardaron en aclarar el tipo de estreno que iba a ser: sólo podría verse en algunos cines de Madrid y Barcelona, como aquel que dice.
Eso NO es estrenar una película, así que no tengáis la desfachatez de llamarlo "estreno", porque no lo es. Llamadlo pase especial o algo por el estilo, pero eso tiene de estreno lo que yo de cura. No me jodáis.
En otras palabras, The Lords of Salem no se estrena en España, como ya se venía sospechando desde hace tiempo, así que me alegra mucho haberla visto descargada, porque si las distribuidoras toman al espectador por gilipollas (y yo soy espectador), no voy a quedarme quieto y esperarme a ver la película cuando a ellos les salga de los cojones, si es que alguna vez les sale, claro.
Yo tengo clarísimo que todas estas películas que se salen de lo común las pienso ver en cuanto haya algún dvdrip rulando por la red, porque está visto que las distribuidoras españolas no tienen la más mínima intención de estrenar como Dios manda nada que no sea palomitero, así que, como no me gusta que me tomen por tonto, ya me buscaré la vida para verlas gratis sin contar con nuestras inútiles distribuidoras.
No estoy a favor de la piratería, y os lo dice un tipo que al mes se gasta más de 100 euros en películas e ir al cine, pero que por el hecho de vivir en España me hagan esperar por ver una película durante meses de retraso y, a veces, de forma indefinida (Martyrs, Bronson, etc), es algo que no me da la gana.
En fin, vamos a pasar a hablar de la película porque si no me caliento y empiezo a despotricar.
Había leído en muchos sitios que The Lords of Salem era una película extraña, difícil de comprender y tremendamente surrealista. Imagino que los que dicen eso son espectadores que, en lo que a cine de terror se refiere, no han visto mucho más que Destino Final y cuatro bodrios similares.
Espectadores que no están familiarizados con el género o que han visto muy poco.
A veces se nos llena la boca diciendo que nos gusta el cine de terror, que nos lo pasamos bomba con él y que hemos visto muchísimas películas.
En ocasiones ésto es verdad, pero otras veces hay espectadores de pacotilla que se les dan de entendidos y guays, pero en cuanto les ponen algo mínimamente distinto a lo que han visto cientos de veces, arrugan la nariz y ponen cara de asco.
The Lords of Salem es una película hecha por un apasionado del cine fantástico y de terror como es Rob Zombie, destinada a los verdaderos apasionados del cine fantástico y de terror, especialmente al añejo. Esos, y sólo esos, serán los que realmente disfruten, aprecien y entiendan el film.
La gente se ha empeñado en querer destacar los aspectos oníricos y surrealistas de la película como los causantes de su difícil comprensión (que repito, no sé dónde está la dificultad) que se han olvidado de mencionar lo verdaderamente importante: The Lords of Salem es un remake incofeso de La semilla del Diablo, y es que su parecido con la película de Polanski va más allá de la simple influencia.
Zombie toma La Semilla del Diablo a modo de base, como si de un lienzo se tratara, y sobre él dibuja elementos de El Resplandor, El Exorcista, Messiah of Evil (comentada aquí), el cine terror abstracto de Lucio Fulci (como El Más Allá o La ciudad de los muertos vivientes) y da algunas pinceladas de Darío Argento y David Lynch.
El resultado es una película muy personal que se aleja radicalmente de la obra anterior de éste director, dejando de lado la violencia explícita, la sangre y el estilo videoclip para regalarnos una película maravillosamente bien dirigida, pausada y elegante, que hay que degustar como el buen vino; a pequeños sorbos, deleitándonos con cada uno de ellos y buscando sabores, aromas y esencias.
Todo esta elegancia y buenas maneras que comento no impiden que en la película haya momentos perturbadores que, al menos a mí, me pusieron la carne de gallina.
Tampoco se disimula la intención de Rob Zombie de dejar claro que en ésta historia el mal triunfa sobre todas las cosas, como tampoco se maquilla la naturaleza puramente satánica de la historia, con secuencias tan impresionantes como la de la bruja lamiendo y escupiendo sobre un bebé recién nacido, la presencia de ese Satanás con aspecto de aborto, o la impactante imagen de la Virgen Puta, madre del Anticristo, alzándose sobre una montaña de cadáveres.
Puedo entender que haya a quien no le guste ésta película porque prefieran algo más fácil de digerir, pero lo que está claro es que The Lords of Salem, ya sea por su conjunto o por algunos momentos concretos, no dejará a nadie indiferente.
Para mí es desde el momento en que la vi una de las 10 mejores películas del 2013, y eso que aún queda mucho para que acabe el año.









