martes, 10 de enero de 2017

Mi novela

Hace algún tiempo os conté que estaba escribiendo una novela. Al terminar el año 2015 me propuse acabarla y empezar una nueva. Ese rea mi propósito. 
Bien, el año 2016 ha terminado y mis propósitos se han cumplido a medias. Por una parte puedo afirmar con cierto orgullo que la novela está terminada, pero también es cierto que no he empezado la siguiente tal y como me propuse. Tengo ideas, eso sí. 

También dije que os tendría al día sobre el proceso creativo y los enredos que supone construir una historia más o menos extensa. Todo eso me lo he pasado por el forro, lo admito, y la falta de actividad en el blog por parte de los lectores (si es que los hay. Quiero creer que no estoy hablándole a un infinito vacío oscuro) es una de las causantes.
Siendo sincero, creo que la era de los blogs ha terminado y que seguir escribiendo en este medio es como tratar de reanimar con un masaje cardíaco a un cadáver en descomposición. Sin embargo aquí sigo, aun sabiendo que los blogs están muertos y el futuro de todo esto se encuentra en youtube y las redes sociales como facebook. 

Pero tampoco quiero quejarme ni ponerme a lloriquear por lo muerto que está el blog, ni daros la chapa cada vez que pienso que esto es una pérdida de tiempo y que debería cerrarlo. No voy a hablar de eso porque... prefiero hablar del libro, que para eso me he animado a escribir hoy. 

En aquel artículo que publiqué en abril del 2015 os contaba que la novela se basaba en una leyenda urbana nacida de Internet, que el título iba a ser La destrucción de Claudia y que mi intención era, y cito textualmente, "No pretendo dar mensajes morales ni de ningún tipo, ni elaborar una trama complicada y enrevesada que termine implicando a Obama y los Illuminatis". 
Bien, la novela ya no se llama La destrucción de Claudia, sino Juguemos con Claudia, y el tema de no meter conspiraciones también se ha ido un poco al traste. No hay Iluminatis ni presidentes negros, pero... en fin, ya la leeréis. 
Lo que si puedo decir es que el final que en un principio tenía planeado fue mutando hacia algo más positivo y, paradójicamente, apocalíptico. 

Ahora mismo estoy esperando a que la novela sea leída por un par de personitas de cuyo criterio me fío y así poder evaluar la obra desde otras perspectivas y saber qué se puede mejorar, qué se puede añadir y qué se debe dejar como está. 
Mi intención es publicarla, vender los derechos para una película y hacerme obscenamente rico, pero no quiero ir con prisas. Antes toca pulirla un poco más, y como yo la he revisado ya, toca dejarla en manos de otra gente. Un testeo, vamos. 

¿Y qué va a ser lo siguiente? Tengo varias ideas en mente, casi todas con elementos fantásticos o de ciencia ficción (todo lo que no hay en Juguemos con Claudia, y lo he echado de menos). 
Es muy probable que lo próximo que escriba sea algo llamado Festival 1984, una historia sobre el éxito prematuro, el trauma de verse en el punto de mira de las altas expectativas y... el fantasma de un viejo festival de cine. No el fantasma de los implicados, ¡el fantasma del propio festival! ¿Pero qué chorrada es esta, amigos? 
También tengo por ahí una idea de algo llamado Juggernaut, sobre un psicópata que usa un coche teledirigido de tamaño real y acorazado para sembrar el terror desde el puto salón de su casa.
Y por último, una historia protagonizada por científicos que trabajan en una base secreta con el único objetivo de evitar que algo que han descubierto (un inmenso ente lovecraftiano fruto del Big Bang de una realidad alternativa) cruce a nuestro mundo y se cargue el sistema solar a patadas. 
Son ideas que aún deben trabajarse y desarrollarse mucho, pero ya improvisaré. 

Me despido con un par de posibles diseños de portada para Juguemos con Claudia



jueves, 29 de diciembre de 2016

Doctor Zacarías


Comparto con vosotros DOCTOR ZACARÍAS, el último cortometraje que he grabado. Un corto que debía durar unos 16 minutos de no ser porque el asunto se me fue de las manos y acabó durando 40. Pero son 40 minutos de magia audiovisual y CINE en estado puro (nótese la ironía). 40 minutos de mala uva, obscenidades, psicofonías con menos sentido que de costumbre, rupturas de pareja mal llevadas y... un fantasma.
Ya sabéis que si os gusta (o al menos os echáis un par de risas) estaría de puta madre que lo compartierais por ahí. Y si no os gusta, ¡da igual!, vended la moto a vuestros amigos y familiares diciéndoles que es el mejor cortometraje antequerano que habéis visto jamás.
¡Muchas gracias!

https://www.facebook.com/narciso.pinero/videos/1315716155136923/

PD: lamento que haya que verlo en facebook. Youtube me da muchos problemas a la hora de subir cortometrajes (por el tema de los derechos de las canciones que uso... aunque no me lucre en absoluto ni lo pretenda), de modo que a partir de ahora voy a pasar de esa plataforma. 

sábado, 17 de diciembre de 2016

War Dogs


Todd Phillips regresa a la palestra con una película que le viene como anillo al dedo. Tras cerrar la trilogía Resacón en Las Vegas, nadie debería poner en duda la pericia de este director cuando se trata de contar historias disparatadas sobre tíos que se meten en serios problemas por culpa de sus malas decisiones.
War Dogs va de eso, aunque quizá no sea tan graciosa como cabría esperar. Eso no es ni bueno ni malo, sólo que viendo el trailer, la sinopsis y el director esperaba una comedia pura y dura que no he encontrado, pero eso no significa que el material sea defectuoso, simplemente que mis expectativas eran otras.

War Dogs trata sobre un joven y fracasado masajista Miami que, harto de su aburrida y poco productiva vida, se embarca con un viejo amigo en un proyecto tan rentable como peligroso: el tráfico de armas. Como es evidente, los problemas no tardan en asomar las orejas.

Películas sobre el lado oscuro del sueño americano y perdedores que deciden arriesgar su existencia metiéndose en berenjenales siniestros hay muchas (Fargo, Dolor y Dinero), de modo que cuando uno ve War Dogs no puede esquivar la sensación de deja vu. La película de Phillips carece de entidad propia, porque si además de comprobar que la historia parte de una base arquetípica (el mencionado perdedor que emprende ilegalmente y la caga), en absoluto ayuda ese aroma a Scorsese tan evidente: planos congelados, voz en off, negocios ilegales, auge y caída estrepitosa… Todo eso lo hemos visto ya en Uno de los nuestros, Casino o la reciente El lobo de Wall street.
Pero no pasa nada. Da igual que War Dogs sea un collage de otras películas, porque al final resulta que es divertidísima y, aunque la originalidad no sea su fuerte, cumple con su cometido más que de sobra, es decir, entretener y presentarnos una historia que engancha y capta nuestro interés por mucho que sepamos cómo suelen acabar estas películas.

Como he dicho antes, la película puede parecer una comedia descacharrante sobre dos chavales que, viéndose hasta los topes de pasta, se sumergen en el mundo del desenfreno, las mujeres y las fiestas salvajes… Pero no, gracias a Dios no es eso. War Dogs resulta, no cruda ni adulta, tampoco nos pasemos, pero sí más seria y comedida de lo que esperaba. Hay humor y hay momentos locos, pero jamás se abusa de ellos. Puede decirse que War Dogs está en tierra de nadie: demasiado graciosa para ser un drama y demasiado seria para ser una comedia. Dicho de otra forma, la película nunca llega a ser exagerada ni caricaturesca. Dentro de la locura que se nos cuenta (basada en hechos reales, por cierto), siempre mantiene los pies en el suelo.
Todo esto aderezado con dos actores protagonistas con química y talento: Miles Teller (quien ya protagonizó la estupenda Whiplash) y el siempre gracioso, incluso cuando no lo pretende, Jonah Hill, quien parece haber nacido para este tipo de papeles.   

No, War Dogs no es brillante ni una obra maestra de las que te cambian la vida, pero sí es una película que gustosamente vería dos veces seguidas sin que se me atragantase. Decir que es divertida sería quedarse corto. 

martes, 6 de diciembre de 2016

Nuevo cortometraje... Doctor Zacarías.

Mi única forma de venderos el corto es recopilando en el trailer un montón de tacos fuera de contexto y coñas obscenas... Ah, y una explosión. 




viernes, 2 de diciembre de 2016

Army of One


Army of One, basada en hechos reales, cuenta la historia Guy Faulkner, un norteamericano chiflado que tomó la decisión de viajar a Pakistán, armado con una katana, con la intención de cazar con sus propias manos a Bin Laden, y todo esto por mandato divino.
Por supuesto que la película adereza los hechos reales con ficción y cachondeo, pero la base es verídica (podéis comprobarlo en youtube), y si existe en nuestro sistema solar un actor capacitado para protagonizar algo de este calibre, ese es el gran Nicolas Cage.

Si eres director de cine y te encuentras con este proyecto entre manos, lo más inteligente es dejar que Cage haga lo que le dé la gana frente a la cámara. Dejarle llevar las riendas de su papel, porque el puñetero es especialista en personajes histriónicos, excesivos y excéntricos, tal y como es él en la vida real. Personaje loco, historia loca… ¿A quién llamamos? A Nicolas Cage.
Ya hacía tiempo que Cage no protagonizaba una película que de verdad mereciese la pena ser vista, y aunque Army of One no es ninguna obra maestra debido a sus nulas pretensiones, resulta una comedia divertida y con algo de trasfondo. Una película correcta, en definitiva.

El personaje de Guy Faulkner, pese a su absoluta demencia e irresponsabilidad, acaba siendo entrañable y más o menos encantador, y eso que en ocasiones dan ganas de meter la mano en la pantalla y darle una bofetada. Es un tipo que habla con Dios, que pasa de la oportunidad de ser feliz junto a su pareja e ignora su tratamiento de diálisis para marcharse a Pakistán con una katana y allí ir, no tras un sueño, pero sí tras un deber, una obligación que le ha llegado por vías de dudosa validez. Puede que el mensaje más claro y evidente que puede sacarse de Army of One es que las obsesiones, el ir por ahí persiguiendo molinos de viento, puede llevarnos a tirar muchas cosas por la borda. De hecho, la película nos presenta a Faulkner como un personaje que, si dejara a un lado sus obsesiones y fantasías, podría ser feliz junto a la mujer que ama, pero en lugar de eso prefiere viajar al culo del mundo y acumular fracasos persiguiendo un objetivo absurdo e irreal. 

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