lunes, 12 de marzo de 2012

Museo Coconut

Siempre he sido un fan absoluto de Muchachada Nui y de su humor, y cuando supe que los creadores de esta serie estaban preparando una sitcom, tuve claro que aunque cambiasen de formato, el humor seguiría siendo el mismo. Bueno, rectifico, en realidad tuve miedo de que lo cambiasen todo, pero por suerte no fue así.
Museo Coconut cuenta las aventuras y desventuras de los trabajadores de un museo (el mismo que da nombre a la serie), lo que da lugar a situaciones verdaderamente ridículas, patéticas y, en ocasiones, hasta molestas para el espectador.


La serie satiriza la típica tontería que muchos artistas tienen encima. Sus, en ocasiones, aires de superioridad, hipocresía y otras pijadas mentales que rondan por la cabeza de estas personas que hablan mucho pero pocas veces saben lo que dicen. Que no se me malinterprete, yo admiro el mundo del arte. Soy un tío creativo, y por lo tanto tengo relación con el arte en mayor o menor medida (no quiero decirlo con la boca muy grande, que igual me queda demasiado arrogante), pero reconozco que en ese mundillo hay mucho tonto suelto, y me caen especialmente mal. 
Y por cierto, la serie también tiene tiempo de darle alguna que otra puñalada a la clase alta más repelente y odiosa.
Pero no vayamos a pensar que Museo Coconut es una continua crítica al mundo del arte, porque entre puya y puya, también no cuelan esos gags absurdos y desconcertantes que tanto han caracterizado a sus creadores, Joaquín Reyes, Ernesto Sevilla, Julián López, Carlos Areces y Raúl Cimas. Este último especialmente me parece un pedazo de actor.


La serie no destaca por su acabado técnico, que viene a ser el típico de cualquier sitcom (tampoco es que necesite alardes de ningún tipo), aunque la fotografía si está bastante cuidada, llena de colorido y tonos chillones, lo que le da un cierto aire a cómic. 
Sin lugar a dudas, el punto fuerte de Museo Coconut radica en su guión, repleto de buenos momentos y frases memorables que tarde o temprano acabaremos usando en algún momento de nuestra vida, y un puñado de buenos personajes muy bien definidos, siendo los principales:

-Jaime Walter: El director del museo. Un tipo juerguista, aficionado al whisky y con cierta facilidad para hacer el ridículo. Eso sí, es un verdadero cabrón.

-Onofre: Uno de los guardas de seguridad. Bisexual, torpe y bastante salido. 

-Emilio: El otro guarda de seguridad. En sus ratos libres hace sus pinitos como artista, aunque nadie reconozca su obra (y con razón).

-Rosario: El guía del museo. A Rosario sólo se le puede definir de una manera: excéntrico. No digo más.

Otro de los alicientes de esta serie son los cameos de sus artistas invitados, como David Trueba, Miki Nadal, Arturo Valls, Kira Miró y Santiago Segura entre otros.

4 comentarios:

  1. La hora chanante y Muchachada Nui son dos programas que seguía religiosamente (y que me compré en DVD cuando salieron). No me ha pasado los mismo con Museo Coconut. Aunque la serie me hace gracia y tiene buenos golpes, el formato sitcom hace que los guiones resulten predecibles y no me ha entusiasmado como las series de gags.

    ResponderEliminar
  2. A mí no me parecen predecibles, la verdad. De todas formas me alegra que los chanantes hayan cambiado de formato, porque hacer otro programa tipo Muchachada Nui (con sucedáneos de las secciones de siempre) hubiese sido ya muy repetitivo.

    ResponderEliminar
  3. Estoy disgustadísima conmigo misma porque yo también era ultrafan de Muchachada Nui y La Hora Chanante, y de esta serie solo he visto capítulos sueltos. Tengo ganas de verla entera, pero por ahora todavía no he podido.

    ResponderEliminar
  4. Bea, yo estoy casi seguro de que Museo Coconut te gustará tanto o más que muchachada Nui. Yo me compré la primera temporada en dvd y me la vi entera en dos días. Acabé con la cabeza loca jaja

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...