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lunes, 26 de agosto de 2013

La opinión que nadie me ha pedido sobre el 3D y demás moderneces



Vamos a ver, quien me conozca debe saber de sobra que no soy un tipo especialmente dependiente de las nuevas tecnologías. Al igual que John McClane, yo soy analógico, no digital, y paso a mil por hora de todo aparatito electrónico y demás moderneces que no sean puramente básicas, como un móvil (y no me pidáis que lo use para algo que no sea escuchar música o llamar). 

Hoy en día, con la cantidad de tecno zombies que pululan por ahí, es normal escuchar a muchos argumentando que el 3D es un avance tecnológico, como lo fue en su momento el color o el sonido en el cine. Ya, ya, claro...
Por partes; la gente que dice eso es la misma a la que no le interesa ninguna película que tenga más de 10 años y no esté atiborrada de efectos especiales generados por ordenador. En otras palabras: gente a la que no le gusta el cine. No hay más. Gente que se burla del cine clásico argumentando que es cutre y que los efectos especiales son una mierda, como si el hecho de que los efectos especiales sean antiguos hagan que toda la película sea mala, sin importar aspectos como el guión, interpretaciones, dirección, etc. Claro que sí, campeón, claro que sí.
Otro detalle a tener en cuenta, y que los tecnofans no entenderán nunca, es que NO TODOS LOS AVANCES TECNOLÓGICOS son útiles y necesarios. Comprendo que esta gente modernita 2.0 crea que cualquier nuevo gadget tecnológico es la repanocha e indispensable para el día a día, pero no. Se inventa muchísima tontería y mucha morralla sacacuartos que no sirve para nada útil, excepto para que estos chavales tan modernos pasen por caja y se dejen la pasta en la nueva tontería de apple y similares.  
¿De verdad creen que el 3D es un invento tan importante como el sonido o el color? Quiero creer que lo dicen de coña, pero sé que no es así. Los que dicen semejante chorrada van en serio, pero la historia demuestra que se equivocan. Veamos, ¿cuándo se invento el cine en 3D? Según google la primera película en éste formato se proyectó en los años 20. Estamos en el 2013 y sigue siendo un invento de tercera que se pone de moda a ratos y luego cae en el olvido, y que jamás podrá hacerle sombra a avances verdaderamente importantes como el sonido o el color. Eso sí que se puede considerar un par de elementos que mejoran la experiencia cinematográfica, mientras que el 3D no es más que una idiotez que convierte la sala de cine en una atracción de feria, por no hablar de que para ver una película en color o con sonido no es necesario ponerse una dichosas e incómodas gafas durante dos horas. Este detalle hace que el 3D sea más un retroceso que un avance. 

Personalmente, el 3D me saca de la película y hace que ni me concentre ni me la tome en serio, por no hablar de que estar en la sala rodeado de gente con gafas que se pasan dos horas haciendo como que tocan algo y emitiendo grititos me toca los cojones sobremanera y hace que, como he dicho antes, parezca que estoy en una atracción de feria.
También me he dado cuenta de que un buen porcentaje de las películas que se proyectan en 3D son de calidad más que dudosa, aunque admito que últimamente parece que son algo mejores. Eso sí, no por ello voy a verlas en 3D. 

Y para terminar, mencionar que otro de los aspectos por los que no me gusta el 3D es por lo efímero que resulta (al contrario del sonido y el color). Hay películas cuya gracia reside en que están en ese formato, y por eso las llenan de golpes de efecto, cosas que van directamente a la cara del espectador, etc. Bien ¿dónde coño está la gracia si vemos eso en 2D? Como ocurría en la ya lejana película Los crímenes del museo de cera, donde hay una escena en la que un tipo se pasa un rato jugando con una de esas raquetas que tienen una cuerda elástica con una pelota en el extremo. El tío se tira media hora dando el coñazo con la raqueta esa, tirando la pelotita directamente al espectador. El gag es aburrido, largo y repetitivo incluso si lo vemos en 3D, así que imaginad en 2D.
No critico la película ni mucho menos porque me gusta, pero ahí tenéis el perfecto ejemplo de lo efímero que es esto del 3D. Un modernez de usar y tirar, a no ser, claro está, que tengáis en casa una carísima tele en 3D, un reproductor 3D, y sobre todo, ganas de ver una película con ese tostón de gafas. Pero la realidad es que aunque no hiciesen falta gafas, me sigue pareciendo algo innecesario, intrascendente y anticinematográfico.

Como decía El Nota; ¿software erótico? No, yo aún me hago pajas con la mano.
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