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lunes, 5 de septiembre de 2016

The Neon Demon


El drama del director Nicolas Winding Refn fue darse a conocer al gran público con una película fabulosa, bellísima… pero que en absoluto representa el verdadero ADN del director danés. Estoy hablando de Drive, claro. Por supuesto que en ella está impresa la marca de su director (largos silencios, violencia, cuidada estética), pero pasada por un filtro que la hace accesible a un elevado porcentaje del público. El problema de todo esto reside en que, después de Drive, Refn siguió haciendo sus cosas; películas muy suyas, y a la gente se le arrugó la nariz. Ellos querían más Drive porque pensaban que este director era siempre así, y la realidad es otra. La realidad es que Drive es un pequeño oasis en la filmografía del director. Un caramelo.
Por eso, cuando se estrenó Sólo Dios Perdona le dieron palos hasta en la foto del carnet; el público masivo, el que había disfrutado con Drive, quería más de lo mismo… y Sólo Dios Perdona no es más de lo mismo: es Nicolas Winding Refn en estado puro. Volvía a ser él, y la gente que no conocía sus anteriores trabajos se llevó un decepcionante desengaño.
Ahora llega su nueva película, The Neon Demon, y auguro que con ella ocurrirá exactamente lo mismo, pues su visionado resulta aún más duro y complejo que el de Sólo Dios perdona.

The Neon Demon narra la historia de Jesse, una jovencísima chica que huye a Los Ángeles con la intención de triunfar en el mundo de la moda. Allí encontrará belleza y glamour, pero también envidia, enfermiza competitividad y gente sin alma. La mayor maldición de Jesse es ser preciosa por naturaleza, sin que ningún cirujano la haya modificado para ajustarse a los cánones. Jesse irradia una luz con la que sus compañeras sólo aspiran a soñar, y eso puede ser peligroso en un ambiente competitivo, frío y deshumanizado. 

La película, una suerte de híbrido entre Suspiria, de Darío Argento, Mulholland Drive, de David Lynch, y la literatura de Bret Easton Ellis, cimienta sus mayores armas en una estética perfectamente diseñada, donde la luz, el color y el uso de la cámara en combinación con la música cobran protagonismo absoluto. También posee una fuerte carga onírica y simbólica, de modo que verla con la idea preconcebida de estar ante un thriller de terror al uso con inicio, nudo y desenlace es un error. The Neon Demon va más allá de los convencionalismos, algo que desde luego no resulta nuevo en el cine de Winding Refn, y no busca contar una historia que vaya del punto A al C pasando por el B; en lugar de eso nos ofrece una trama no del todo lineal, difusa, donde las sensaciones acaban siendo más importantes que lo narrado. No es de extrañar, pues, que a pesar de tener un ritmo pausado y contemplativo, donde reinan los grandes silencios, las hipnóticas dos horas de película atrapen al espectador igual que a un conejo que sucumbe ante las luces del coche que se aproxima en la oscuridad.
Y como no podía ser de otra forma, bajo el glamour mostrado en The Neon Demon subyace una crítica feroz hacia ese mundo superficial e implacable, donde lo único que importa es poseer un físico impecable. El demoledor momento en que un personaje afirma que con veintiún años ya estás mayor para esos menesteres resume el espíritu de la película. De ahí que, entre las palmeras, los atardeceres y los locales de moda de Los Ángeles, surjan monstruos capaces de cualquier cosa por una dosis de belleza y juventud. 
En el reparto destaca sobre todo la protagonista, Elle Fanning. Su aspecto frágil y delicado ayuda a que nos creamos su personaje, una chica desubicada, temerosa y fuera de lugar que poco a poco irá mutando hacia una oscura dirección.

En resumen, The Neon Demon es una película impecable y no apta para todos los públicos; si lo fuese no resultaría ni la mitad de interesante de lo que es.

miércoles, 24 de julio de 2013

Only God Forgives


Lo primero que quiero aclarar es que la película no se ha estrenado aún, pero gracias a la magia de internet el otro día pude verla en perfecta alta definición y con unos buenos subtítulos, no como otras veces, que parece que los hacen simios. 
Si la estrenan en cines de forma correcta (y cuando digo de forma correcta me refiero a estrenarla en muchas salas, no como la CHAPUZA que hicieron con The Lords of Salem), iré a verla, pero como sé que si la estrenan lo harán en cuatro cines, y seguro que al de mi pueblo no le toca, he preferido adelantarme y evitar que, como espectador, me tomen por gilipollas, algo que siempre hacen las distribuidoras cuando se trata de cine comercial. Pero bueno, no voy a enrollarme con el tema, que de esto ya he hablado en varias ocasiones.

Mientras veía Only God Forgives pensaba la van a poner a caldo, y así ha sido. La gente la ha tachado de rara, pedante, vacía, y demás calificativos que no termino de comprender, máximo cuando se trata de cine. 
El problema creo que ha sido que la gente esperaba algo parecido a Drive, y se han encontrado con una película que se asemeja muchísimo más a la infravalorada y odiada por muchos Valhalla Rising, es decir, un film lleno de silencios (un par de silencios más y es muda), miradas, violencia... y claro, cuando lo que esperas es Drive y te ponen Valhalla Rising, los huevos se te caen al suelo.
Por suerte para mí ya había leído por ahí alguna reseña y sabía perfectamente que Only God Forgives no tenía nada que ver con Drive, y me alegro. Es decir, adoro Drive, pero no quería que el director cayese tan bajo de copiarse a sí mismo aprovechando el gran éxito de su película anterior. Me habría parecido una estrategia cobarde y facilona, muy de Hollywood.

La película podría definirse como una historia de venganzas en la que la víctima está equivocada, y no sólo eso, sino que además es el villano de la función. Vale, mataron a tu hijo y quieres vengarlo, pero es que tu hijo violó y asesinó a una cría de 16 años ¿Qué derecho tienes a vengarte? ¿Qué me estás contando?
El villano es la víctima, pero la película lo enfoca de manera que parezca que el malvado es el policía asesino que mató al asesino de la chica de 16 años. Sí, es un policía cabrón que aplica una ley muy particular (digna de The Punisher), pero que sólo castiga a delincuentes y gente que no ha hecho las cosas correctamente. 
En fin, la cuestión es que la madre (Kristin Scott Thomas) del tipo asesinado planea vengarse del policía, y para eso utiliza a su hijo (Ryan Gosling), a quien manipula, insulta y putea. 
Y ese es el argumento amigos, no hay más. Todo se resume en que hay una madre cabreada que intenta liquidar al policía que mató a su hijo, pero no penséis que por que el guión sea más simple que la tabla del uno la película es mediocre. 

Only God Forgives está rodada con maestría, con mucha además, y está plagada de planos preciosos, una fotografía que quita el hipo y algunos momentos que rozan lo puramente onírico (no es de extrañar
que todo el film esté dedicado a Alejandro Jodoroswky). Y bueno, tratándose de una película de Nicolas Widing Refn no puede faltar la violencia y casquería, por eso, de un precioso plano nocturno de Bangkok podemos pasar tranquilamente a la imagen de un pobre desdichado que acaba de ser abierto en canal de un katanazo. Contrastes de esos, ya sabéis.
Pero toda esta reseña la podría haber resumido en una sola frase y ahorrarme estar una hora escribiendo. Atención a lo que voy a decir: Only God Forgives es al thriller lo que The Lords of Salem es al terror. No hace falta decir nada más, os lo aseguro. 

Y para terminar sólo me queda decir que, al igual que ocurría con Drive (o al menos a mí me ocurrió), la película gana enteros cuando la maduramos después del primer visionado. Es posible que cuando salgan los créditos finales estemos algo fríos, incluso confusos, pero seguramente después de darle vueltas y revisarla apreciemos el valor de una película cuyo guión quizá sea demasiado simple para algunos, pero que en todos los demás aspectos es de sobresaliente. 
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