Mostrando entradas con la etiqueta Nacho Vigalondo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nacho Vigalondo. Mostrar todas las entradas

jueves, 4 de mayo de 2017

Colossal


Gloria (Anne Hathaway), una chica desastrosa y con evidentes problemas con la bebida, se ve obligada a regresar desde Nueva York hasta su pequeño pueblo natal después de que su novio, harto de borracheras y resacas, la eche de casa.
Un día, los acontecimientos toman un giro demencial e inesperado. En las noticias hablan de un monstruo gigante que se divierte destruyendo edificios en Corea… y poco a poco, Gloria descubre que, de alguna forma que no comprende, está conectada a la criatura.

La sinopsis es una locura más grande que el monstruo de la película, ya lo sé. Este híbrido entre Young Adult, Cómo ser John Malkovich y Godzilla no será bien digerido por los espectadores que busquen un producto estándar y tópico, pero en fin, ¿qué sabrán ellos? Guste más o menos, Colossal es original, fresca, innovadora y profunda, y sólo por eso, su director, el español Nacho Vigalondo, merece nuestro agradecimiento. En estos tiempos, donde abundan las ideas manidas y casi todo el cine de consumo masivo carece de alma y ganas de innovar (ojo: no digo que no haya buenas ideas; digo que las hay pero no se usan por miedo al fracaso en taquilla), no puedo más que aplaudir este tipo de propuestas que desarrollan y llevan sus ideas de base hasta las últimas consecuencias por muy extravagantes que sean.

Los que conocemos la filmografía de Nacho Vigalondo, sabemos de sobra que no es para todos los públicos. Su obra más accesible (en cierta forma) es Los Cronocrímenes, un estupendo thrillers de viajes en el tiempo donde el principal aliciente reside en comprobar el follón que puede suponer viajar menos de una hora al pasado.
Luego dirigió la polémica Extraterrestre, una comedia romántica situada en el marco de una invasión alienígena. ¿Por qué resultó fallida? Porque al público no le gustó que la invasión extraterrestre fuese lo de menos en la historia. ¿Hay un OVNI? Sí, pero lejos, al fondo, entre los edificios. 
Después vino Open Windows, un thriller tecnológico bastante convencional si no fuese porque la totalidad de la historia está contada desde la pantalla de un ordenador conectado a Internet.
En fin, a mí me encanta el cine de Vigalondo porque me parece interesante, me parece valiente y me parece que hacen falta más directores así, autores con entidad y voz propia, en vez de tantos mercenarios vendidos al dinero, pero entiendo que el público mayoritario no conecte con este cine tan atípico y especial.


Colossal es su película más resultona a nivel visual (sin echar mano del exceso visto en Open Windows, quiero decir), su mejor trabajo desde Los Cronocrímenes y, desde luego, su película mejor dirigida. Vigalondo siempre ha tenido buena mano a la hora de hacer que la cámara hable, pero en Colossal se ha superado en ese sentido.


Pero tenemos que hablar de ese monstruo que está destruyendo Seúl, ¿verdad? Vale, el tema tiene mucha miga. Que, por favor, nadie espere una película de acción en la línea de Pacific Rim aunque en Colossal haya robots luchando con monstruos. Que nadie espere un espectáculo vacío de efectos especiales con el que pasar dos agradables horas de entretenimiento sin complejos.
Colossal, además de ser una comedia en su primera mitad y un drama bastante oscuro en la segunda, es, por encima de todo, una colosal (perdón, lo tenía a huevo) metáfora de la violencia de género y de la coacción mediante violencia física o psicológica.
Podría profundizar más en el tema porque, a decir verdad, todo está perfectamente planteado, pero no quiero entrar en spoilers (aunque sé que terminaré cayendo en ellos). Digamos, para resumir, que Gloria comprende el daño que causa el monstruo (monstruo que materializa ella) y, como la persona empática que es, decide poner punto y final a las catástrofes que su adicción está provocando. Pero Óscar (enorme Jason Sudeikis), el chico simpático que finalmente resulta ser un violento y celoso maltratador, usa su poder de destrucción (el robot que él genera) para manipular a Gloria de la peor forma posible, aprovechándose de su empatía. Puede que las víctimas estén lejos, a miles de kilómetros, pero eso no cambia el hecho de que sean seres humanos con sentimientos, familia y todas esas cositas. A Gloria le importa, pero a Óscar no… y ahí reside el conflicto que mueve la maquinaria de Colossal.

Aunque he de advertir una cosa que, a mi juicio, es importante. Por favor, que nadie vaya esperando hallar una respuesta “científica” a la presencia del monstruo y el robot. Puede que en este apartado la película falle para muchos y el director se haya marcado un pegote de los que hacen historia… Las gigantescas criaturas están ahí porque el guión así lo requiere, y ya está. Cuando Gloria entra en el parque de su pueblo a las ocho de la mañana, un monstruo aparece en Seúl. ¿Por qué? Porque sí.
A Vigalondo no le interesa ponerse a explicar nada, de la misma forma que Charlie Kaufman no explicó los motivos por los que esa dichosa puerta llevaba a la mente de John Malkovich. Podría decirse que se trata de la incursión del realismo mágico en una tragicomedia sobre el maltrato.


En definitiva, esta historia podría haberse contado de mil formas distintas, y todas ellas habrían requerido menos esfuerzo a la hora de abordar el tema y encajar la trama monstruosa con la violencia machista, pero el director/guionista ha optado, como siempre, por elegir el camino más extraño y enrevesado, y por eso su cine destaca por encima de la media. Insisto en lo que dije al principio: puede gustar más, menos o nada, pero el mérito y la valentía son incuestionables.

Sea como sea, los que amamos el cine diferente, arriesgado y que no teme alejarse de los cauces estandarizados de lo comercial, estamos de enhorabuena con Colossal.   

miércoles, 24 de junio de 2015

Entrevista a Nacho Vigalondo


Nacho Vigalondo (Los Cronocrímenes, Open Windows) ha tenido la amabilidad de concederme una pequeña entrevista. Y digo que la entrevista es pequeña porque tiene poquitas preguntas (no quería ser brasas ni abusar), pero para mí, en lo personal, es inmensa, ya que ha sido un verdadero honor poder entrevistar a uno de los directores que más admiración e interés me despierta, no sólo a nivel nacional, sino internacional. Un director y amante del cine con unos puntos de vista verdaderamente curiosos, capaz de ver en una película detalles, pistas, metáforas y analogías que cualquier otro espectador pasaría por alto. Si queréis saber de qué hablo pasaros por los interesantísimos análisis cinematográficos que hizo para su difunto blog de El País y para la revista Orsai.

Mientras tanto os dejo con la entrevista, en la que hablamos, entre otras cosas, de referencias, tebeos, pelis malas y personajes cinematográficos que merecen estar en un museo. 


En Jungla de Cristal tenemos a un héroe completamente humano. Un tipo normal metido en una situación que le supera (al contrario de lo que ocurre, por ejemplo, en Commando), por lo que se pasa toda la película agobiado y con mal cuerpo. 
A tus personajes los veo un poco así, gente corriente metida en unos fregados extrañísimos con los que no saben lidiar. ¿Qué puedes decirme sobre eso? 
Bueno, ese tipo de estructuras y conexiones siempre se hacen a posteriori, no son una buena manera de arrancar un proceso creativo, o al menos en mi caso. Siempre empiezo por alguna idea específica, a veces una idiotez. Y a partir de ahí desarrollo algo que espero que no desemboque en otra idiotez.  


En los créditos finales de todas tus películas suena un temazo. ¿Te has propuesto que esto siempre sea así? 
Tampoco me lo propongo pero... ¡Es cierto! Te confieso que musicalmente me encanta jugar a la repetición. A que la música no sólo sirva para colorear o enfatizar, sino también para hacer asociaciones. Si un mismo tema musical suena en dos momentos, estamos sugiriendo que haya algún tipo de puente entre ellos. Vamos, nada que el dueto Leone-Morricone no haya llevado antes al límite.


Siguiendo con el tema musical, ¿qué sueles escuchar cuando escribes? 
No te lo vas a creer, pero escucho podcasts. Me ayuda a concentrarme, lo juro. El silencio o la música suelen propulsar mi cabeza en otras direcciones.  


¿Se te ocurre alguna película que, para ti, sea un completo desastre? Una película en la que falle todo o casi todo. 
Odio caer en el "es tan mala que es buena" y esos argumentos condescendientes, pero sí es verdad que una película catastrófica a una escala muy, muy profunda acaba teniendo otros valores, aunque no sean cinematográficos. Mira, ahora me acuerdo de The town that dreaded sundown, la original, no el remake. Una película que tiene una fotografía exquisita, como de película de Michael Cimino, pero luego el montaje y el diseño de sonido es de cortometraje amateur. Esa distancia entre recursos en una misma película es enloquecedora.


¿A qué dos personajes cinematográficos pondrías en un pedestal? No sólo porque te gusten o te caigan simpáticos, sino porque pienses que están bien construidos y tengan todo lo que un buen personaje debe tener. 
Ash, de la saga Evil Dead, un personaje que no tiene nada superfluo, es puro como un diamante. Espero que con la serie de TV no la caguen dándole pasado o contradicciones. 
El otro que se me ocurre ahora mismo es, por los motivos opuestos, Bruce Dern en Naves Misteriosas. Es pura contradicción, un monje  que destruye vidas para proteger la vida. 


Tras el éxito de Kingsman: The secret service, ¿no está Supercrooks un poquito más cerca de ser una realidad? ¿Es el guión fiel al tebeo o hay por ahí alguna licencia? 
El guión es muy parecido al tebeo, aunque la historia tiene más situaciones y giros. El problema de Supercrooks es el de cualquier película a día de hoy que sea de superhéroes, pero no sea propiedad de ninguna de las dos grandes multinacionales, o "universos". De momento estoy concentrado en Colossal y en un drama sobre prostitución futurista que estoy escribiendo ahora. Pero vamos, que en cuanto sea posible me tiro en plancha.  


Si te dieran carta blanca para rodar la adaptación de un cómic alejado de las grandes casas como son Marvel y DC, ¿cuál elegirías? 
El Asco de Grant Morrison.  


Tu próxima película será un kaiju eiga barato. ¿Puedes adelantarnos algo? 
¡Te puedo confirmar que el proyecto ha ido mutando con el paso del tiempo y que a día de hoy es cualquier cosa menos barato!


Uno de tus trabajos que más me reventó la cabeza no fue un largometraje, sino Parallel Monsters, el magnífico segmento que dirigiste para V/H/S: Viral. ¿De dónde surge la idea y cuáles fueron tus referentes?
Bueno, no es más que una variante de las historias con máquina del tiempo, sólo que esta vez el protagonista se enfrenta a sí mismo gracias a un portal entre dimensiones paralelas. Tenía ganas de contar una historia con trasfondo marrano y con un satanismo sacado de la manga. Y contraponer un mundo normativo y un mundo hipersexualizado, a ver qué pasaba. Supongo que he estado en los dos lados.  


¿Con qué década cinematográfica consideras que encaja mejor tu estilo? 
Soy de los que siguen un poco embrujados con los setenta. Aunque los años veinte me vuelven loco. Y ojo, que la década que nos ha tocado ahora no está nada, nada mal.  


¿Eres de la opinión de que el cine actual se ha quedado sin buenas ideas, o por el contrario piensas que existe muy buen cine pero, generalmente, fuera de los circuitos comerciales? 
 Te he contestado en la anterior pregunta. He visto Mad Max: Fury Road cuatro veces en salas y tengo el bluray de Blue Ruin en un pedestal. Y qué me dices de Matsumoto, de Carlos Vemut, de It Follows, de A Girl walks home alone at night, de Under the Skin, de Von Trier y Scorsese, que están afinando más y más...


Y para terminar, ¿cuál consideras que es el blockbuster pendiente de estreno más interesante y digno de interés? 
Sólo sé que no quiero que George Miller vuelva a cogerse vacaciones jamás.  


¡Y ya está! Aquí termina la entrevista. De nuevo le doy mi más sincero agradecimiento a Nacho Vigalondo por su tiempo y le deseo lo mejor para su nuevo proyecto, Colossal.

jueves, 30 de octubre de 2014

V/H/S: Viral


La saga V/H/S ya va por la tercera entrega, y aunque esta vez no han dado tanto en el clavo como en las dos primeras partes, sigue siendo un material la mar de disfrutable.
Para los que no sepan de qué va la cosa, todas las entregas de la saga V/H/S son películas de episodios, como Creepshow o La Dimensión desconocida, lo cual hace que sea difícil hacer una valoración global, ya que la película está compuesta por varias historias independientes, de modo que es lógico que haya altibajos y partes mejores que otras. Es por eso que voy a hablar de V/H/S: Viral por partes, ya que considero que es la forma más justa de comentar este tipo de filmes.

Antes de nada querría comentar que esta tercera entrega se aleja bastante de lo que son sus predecesoras, es decir, películas de terror puro y duro. En esta ocasión nos encontramos una película más cercana a la ciencia ficción y la fantasía que al terror al uso, además de existir ciertos momentos cómicos salpicados a lo largo del metraje.
Otra diferencia respecto a sus predecesoras es que esta vez no hay una historia central que sirva como justificación de los segmentos que estamos viendo. Tenemos una historia central, sí, pero los segmentos se nos muestran porque sí, como si de pausas publicitarias se tratase. No forman parte de la historia central.
No digo que esto sea un problema, sino un cambio.

Y ahora sí, vamos a hablar de cada segmento.

Vicious Circles
Esta es la que sería la historia central que transcurre entre los segmentos principales, y he de decir que es una chorrada. Es una especie de historia apocalíptica en la que un camión de helados va por ahí atropellando gente sin saber muy bien por qué, mientras un chaval intenta rescatar a su novia, la cual se
ha vuelto medio loca al ver un vídeo en el móvil (aunque ella no es la única afectada por visionar dicho vídeo).
Dentro de este relato existen otros mini relatos, como el de la chica que está a punto de rodar un vídeo porno en un coche hasta que ocurre algo. 
En general es la historia más floja de toda la película, entre otras cosas por lo mal contando que está. 

Dante the Great
Con este segmento sí que se marcaron una buena idea que alguien debería adaptar al cine.
La historia gira en torno a un mago muy mediocre que encuentra un objeto mágico (la capa de Houdini) que le otorga el poder de realizar magia de verdad, sin trucos de ningún tipo. A partir de ahí empieza a triunfar y a convertirse en una estrella del espectáculo. 
Por supuesto no todo es tan bonito como parece, ya que la capa tiene vida propia y necesita ser alimentada... con personas. A eso hay que añadirle que al mago se le va un poco la pinza y termina como un villano de cómic, haciendo maldades y masacrando gente.
Es una historia original, divertida y con mala uva, aunque está lejos de poder considerarse terror. 

Parallel Monsters
Este segmento, dirigido por Nacho Vigalondo, es posiblemente el más interesante, extraño y enigmático, y como es costumbre con este director, nos cuenta una historia extraordinaria a nivel doméstico. En este caso, un hombre fabrica en su sótano una puerta capaz de comunicarse con otras realidades paralelas, y, para su desgracia, el trasto funciona. Entra en contacto con su yo paralelo y deciden intercambiar mundos durante quince minutos, a ver qué hay por ahí. 
El mundo alternativo parece normal en un primer momento, pero el protagonista no tarde en darse cuenta de que las cosas son bastante diferentes. Para empezar, al encontrarse con su esposa (la de la realidad paralela) ella está acompañada de dos muchachos (los Venga Monjas. Van en serio) con los que ha quedado para hacer algo. ¿El qué? No se sabe, al igual que no se saben otras muchas cosas, como por qué cuelgan unas extrañas bolsas llenas de algo sanguinolento sobre una especie de pentagramas satánicos, ni por qué en la casa del protagonista se escuchan orgásmicos gritos femeninos, ni por qué la ciudad es sobrevolada por un zeppelin con una cruz de neón invertida ni... por qué la gente tiene unos genitales tan particulares, y cuando digo particulares quiero decir que pueden arrancar una cabeza de cuajo. 
La mayor virtud de esta historia, además de la malsana ambientación, es que consigue que el espectador sienta lo mismo que el protagonista, una persona que se ha colado en una realidad paralela desconocida y que, por tanto, no tiene ni puta idea de qué va la cosa. 
Un segmento muy interesante, misterioso y raro de cojones. 

Bonestorm
Un segmento bastante flojo y tópico, pero muy divertido, quizá sea la historia que más se acerca al género terrorífico, pero, irónicamente, es la más fallida. 
El argumento trata sobre un grupo de skaters que se piran a Tijuana para hacer el gamba con los monopatines y grabarlo con las dichosas cámaras GoPro (cuyos vídeos en youtube dan a entender que si compras una tendrás una vida llena de aventuras y emociones fuertes, pero cuando te la compras no eres capaz de hacer algo más que saltar un charco), hasta que accidentalmente activan un mortal rito de santería y tal. La cosa es que se terminan enfrentando a un grupo de sectarios encapuchados y zombies, y hay mucha sangre y disparates. 
Lo dicho, es una historia entretenida pero muy tópica y contada como el culo, ya que varios de los protagonistas (o todos, no recuerdo bien) llevan cámaras GoPro encima, de modo que la narración, que se hace a través de dichas cámaras, resulta horriblemente confusa y torpe. 

Así que, en términos generales, es inferior a sus predecesoras pero disfrutable y con muy buenas ideas en su haber, aunque los segmentos Vicious Circles y Bonestorm sean bastante fallidos. 

Dato de interés: Existe un quinto segmento titulado Gorgeous Vortex, el cual, por alguna razón que desconozco, no viene incluido en la versión de la película que he visto. 

martes, 8 de julio de 2014

Open Windows


Creo que aunque Open Windows no me hubiese gustado, igualmente la habría aplaudido por su valentía y original propuesta, y es que no todos los días nos topamos con una película que transcurra íntegramente en el monitor de un ordenador, valiéndose de imágenes de webcams, chats, etc.
Esta peculiar puesta en escena no es un simple capricho del director para intentar demostrar algo, sino que está más que justificado, y me atrevería a decir que Open Windows no tendría sentido si se hubiese contado de forma tradicional, aunque en el fondo se trate de un thriller común o casi común, con un héroe, una chica en apuros y un villano.

Si sois internautas habituales y sabéis de qué va la cosa, habréis comprobado que internet es un arma de doble filo que te da alegrías y penurias con la misma rapidez y facilidad. No debemos olvidar los casos de famosas como Scarlett Johansson que se han visto metidas en situaciones bastante desagradables por culpa de la filtración de alguna foto subida de tono. Open Windows juega precisamente con esas situaciones y accidentes cada vez más habituales debido al poder de internet, las redes sociales y la información que cae en malas manos, pero llevándolo todo a un nivel inimaginable.

Como ya he comentado, el punto fuerte de la película y lo que inevitablemente más llama la atención es su originalidad narrativa, pero detrás de todo hay un guión retorcido como pocos, aunque ameno (eso sí, antes de llegar al desenlace se harta de jugar con el espectador y confundirlo hasta el llanto). Porque las películas de Nacho Vigalondo tienen una particularidad: si atendemos a sus trailers y sinopsis, se intuye algo sencillo que va del punto A al punto B en línea recta, pero luego, cuando te enfrentas al visionado de la película, descubres que efectivamente va del punto A al punto B, pero antes se da una vuelta por todas las letras del abecedario. Ocurrió con Extraterrestre y ha vuelto a ocurrir con Open Windows; películas que parecen un paseo, pero no. Exigen que el espectador ponga los cinco sentidos en ellas.
La mayor parte de las críticas que leí antes de ver la película la acusaban de tener una recta final demasiado loca e inverosímil, y la verdad es que no podría estar más en desacuerdo. Sí, es cierto que chapó. Open Windows es un gran thriller, de los buenos, de los que no sabes por dónde coño te van a salir y rizan el rizo una y otra vez, y cuando por fin se llega al desenlace es muy probable que el espectador se quede con cara de idiota porque ni en cien años se habría olido la tostada. O al menos en mi caso me pilló muy desprevenido ese final. Si eres un espectador matemático y quisquilloso saldrás del cine indignado ante la frenética sucesión de giros de guión que conducen la película hasta unos cauces cada vez más fantasiosos (rozando el género de superhéroes. Ojo a lo que digo), pero yo sólo puedo decir
Otra cosa que se agradece son los puntuales momentos de humor, la mayor parte de ellos corren a cargo del villano de la función: Simon Chord, un hacker que está como una cabra y que además posee un arma terrible para sembrar el caos. Mala combinación.

Por lo demás, Open Windows inventa un estilo narrativo y visual nunca visto antes, de modo que, al igual que ocurre cuando montas en bicicleta por primera vez, antes de nada tienes que acostumbrarte y cogerle el truco, porque no es lo mismo ver explosiones, diálogos y persecuciones automovilísticas de forma convencional que a través de un ordenador.
Una experiencia completamente distinta, con un ritmo frenético y una historia deliciosamente retorcida y llena de sorpresas.

Y ni qué decir tiene que cuando salí del cine no podía sacarme este tema de la cabeza. 



Espero que Nacho Vigalondo siga con la buena costumbre de terminar todas sus películas con un temazo. 

jueves, 12 de junio de 2014

Virgen, sangre, leche fea

¿Qué ocurre cuando se juntan dos personajes tan peculiares como Nacho Vigalondo y Silverio? Pues que graban un videoclip loquísimo y fascinante, a medio camino entre el videoclip para el tema de David Bowie The Next Day, y la película The Lords of Salem, de Rob Zombie. 

Lo dicho, una gozada visual. Eso sí, no intentéis buscarle sentido a nada. 

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...