Mostrando entradas con la etiqueta remake. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta remake. Mostrar todas las entradas

martes, 11 de octubre de 2016

Los Siete Magníficos (2016)


Desde el minuto uno, nada más anunciarse el proyecto, sabía qué problema habría con esta película, o al menos qué problema iba a tener yo. Y creo que cualquiera con dos ojos en la cara se habría percatado del asunto, pero por si acaso, pese a lo evidente que resulta, lo voy a explicar.
Los Siete Magníficos es una remake de una película homónima de 1960 que, a su vez, es un remake de Los Siete Samuráis, de Akira Kurosawa. Pero la cosa no queda ahí, pues existen más versiones de esta historia, como la más desconocida Los Siete Magníficos del Espacio (aprovechando el tirón de Star Wars allá por 1980, como debe ser) y Bichos, la película de animación de Pixar Studios. Todas parten del filme de Kurosawa, de una misma base que, no nos engañemos, no da para más.

La película cuenta cómo los habitantes de un pueblo, oprimidos por un despreciable terrateniente, se ven obligados a contratar a un grupo de mercenarios para que les ayuden a hacer frente a los mencionados cerdos capitalistas que quieren arrebatar las tierras de la gente humilde para ganar más y más dinero.
Esta misma historia nos la han contado ya cuatro veces en el pasado, y por mucho que tiren de un reparto resultón lleno de caras conocidas y buenos actores (Denzel Washington, Chris Pratt, Vincent D´Onofrio, Ethan Hawke), sigue siendo lo mismo que ya conocemos.
El director, Antoine Fuqua, se desenvuelve muy bien rodando escenas de acción (el tramo final es impresionante), y el guión de Nick Pizzolatto no se limita a copiar punto por punto la película de los 60. Además, las dos horas largas de metraje no aburren en ningún momento, lo cual es imprescindible en una película de esta clase. Dicho de otra forma, este remake es un blockbuster realizado siguiendo los estándares básicos para que cumpla con su función, es decir, una película vacía pero divertida, igual que la versión de los 60, cuyas intenciones comerciales y artísticas eran, por más que escueza a los conservadores y nostálgicos, las mismas.
Entonces, ¿qué problema tengo con Los Siete Magníficos 2016? La falta de innovación, obviamente. Cada remake de Los Siete Samuráis ha cambiado el Japón feudal por un escenario diferente en cada caso (el salvaje oeste, el espacio, el reino de los insectos), excepto la nueva versión, que en lugar de ubicar la historia en un entorno distinto decide revisitar otra vez uno de sobra conocido. Con lo cual, dudo que esta película pueda suscitar demasiado interés en aquellos que ya conozcan las aventuras de estos mercenarios, porque por mucho que los actores hayan cambiado y los efectos mejorado, es más de lo mismo.

No es una mala película, eso que vaya por delante, y aunque parezca diseñada en exclusiva para el disfrute de los espectadores que no hayan visto ninguna de las versiones anteriores, es un digno entretenimiento para desconectar durante un par de horas.

sábado, 5 de octubre de 2013

Un par de trabajos en Italia

Resulta curioso lo poco que me gusta el mundo del motor y lo mucho que me gustan las escenas de persecuciones automovilísticas en el cine, siempre y cuando esa escena no pertenezca a cierta saga idolatrada por los canis. A todo gas, vamos. 
The Italian Job es un thriller cómico de 1969 no demasiado conocido, protagonizado por un espléndido Michael Caine, quien da vida a un carismático y sinvergüenza ladrón que, acompañado por su banda de peculiares delincuentes, planea robar un buen puñado de oro provocando un atasco monumental en Italia. 
La película resulta tremendamente efectiva gracias a su corta duración, su ritmo y sus golpes de humor, además de contar con unas escenas de acción automovilísticas impresionantes, de esas en las que no había CGI, sino coches de verdad dándose hostias de verdad y reventando de verdad. 
No sabría decir si lo que más destaca en la película es el humor o la acción. Yo diría que ambas cosas están perfectamente equilibradas, así como la presencia de unos personajes secundarios que no se olvidan, como el desconcertante pervertido interpretado por Benny Hill o los caricaturescos gángsters clónicos que desaparecer por arte de magia. 
Algunas críticas la tachan de ser una película muy anticuada a la que se le notan los años, pero no estoy de acuerdo. Creo que de hecho es una película que podría haberse rodado hace un par de años y no habría desentonado. 
Cabe destacar también agradecer un final fantástico y atípico, de esos que pocas veces vemos en el cine. Me atrevería a decir que es uno de los mejores finales que recuerdo haber visto en una película. 

Y luego tenemos el remake del 2003, que si bien no conserva absolutamente nada del carisma y la gracia de la original, resulta una película muy entretenida y agradable.
La historia tampoco se parece un pijo a la de la película original, y de no ser por haber en juego un suculento botín de oro y tres minis a toda velocidad surcando las calles, nadie diría que la versión del 2003 tiene algo que ver con la del 69. La del 2003 es un híbrido entre una película de venganzas y una de robos, mientras que la del 69 es una pura película de robos y ya está.
Pero la falta de fidelidad entre remake y original no me parece un problema siempre que el producto final sea aceptable, y en éste caso lo es.
Como ya digo la película no aburre, y además cuenta con un reparto de lujo (Jason Stathan, Mark Wahlberg, Charlize Theron, Edward Norton y un breve papel de Donald Sutherland) y un buen trabajo de dirección. Recordemos que en los primeros años de la década del 2000 aún no se había puesto de moda eso de rodar las escenas de acción a ritmo de videoclip, moviendo la cámara sin parar y metiendo siete cortes de plano por segundo. De hecho, para mi gusto, el cine comercial comprendido entre el 2000 y el 2005 aproximadamente es cojonudo y le tengo cariño. 
En otras palabras: una película convencional y sin carisma, pero realmente divertida. 

viernes, 3 de mayo de 2013

Maniac (2012)


Mira que no me canso de decirlo, y cuando veo cintas como ésta con más fuerza lo hago: no todos los remakes son malos. Ni por asomo.

Franck Khalfoun, que ya nos deleitó (al menos a mí) con la notable Parking 2, regresa a lo bestia con el remake de la fabulosa y pionera Maniac, de William Lustig. Digo pionera porque no recuerdo ninguna película anterior a aquella en la que el protagonista fuese únicamente el asesino, y de hecho seguimos sin estar acostumbrados, ya que aunque el psicópata sea siempre la figura más atractiva en éste tipo de películas, la historia se nos suele contar normalmente desde el punto de vista de la policía o la víctima. Con Maniac no ocurría eso, por lo tanto la película funcionaba tanto como a modo de slasher como de diario macabro de las andanzas de un perturbado mental.
Khalfoun, apadrinado por el echado a perder Alexandre Aja (después de la maravillosa Alta Tensión y  el estupendo remake de Las colinas tienen ojos, el hombre ha perdido el norte) parece ser consciente de eso que comento, y posiblemente sea esa la razón por la que el 90% del remake está rodado en primera persona desde el punto de vista, cómo no, del asesino. 
Es obvio que el director quería hacer énfasis en ese sentido. No le bastaba con contarnos la historia en primera persona como en la original, sino que quería que esa primera persona fuese física, y que el espectador formase parte del siniestro día a día del protagonista. 
Pero el director no es tonto, y como ya he dicho antes la perspectiva subjetiva está presente en un 90%, no en el 100% del metraje, ya que en los momentos más impactantes o profundos es sustituida por una perspectiva convencional, de modo que el espectador consigue ver claramente lo que ocurre, ¿por qué? Porque el director quiere que lo veas. 

A decir verdad el tema de la primera persona es la mayor novedad que ofrece éste remake, ya que por lo demás es un calco del filme original, al menos en lo que a la trama principal se refiere, porque los asesinatos son diferentes. 
Y hablando de asesinatos, estos merecen una mención especial. 
Hacía tiempo que un slasher no me dejaba tan mal cuerpo como Maniac 2012, y es que los asesinatos son verdaderamente salvajes y realistas. No es un gore exagerado como el de Saw, Evil Dead, etc, que de excesivo termina siendo cómico. Éste te lo crees porque es totalmente verosímil. 
Hay mucha sangre, claro, pero los asesinatos no son convertidos en una fiesta de tripas y casquería, sino que son tratados de una forma muy cruda y real.
Todo esto que digo está aderezado por unos efectos especiales fantásticos, y aunque se deje ver por ahí algún que otro retoque digital, la mayoría de efectos están realizados a base de látex y prótesis. 

La banda sonora, al igual que la fotografía, es otro elemento que llama la atención por su calidad, evocando constantemente la música y sintetizadores de los 80. Pero su calidad no queda en la mera imitación nostálgica, sino que va más allá y nos ofrece unas partituras bellísimas y elegantes. 

Todos los que hemos visto la película original tenemos en mente a Joe Spinell en el papel del asesino,
ya que era un actor perfecto para interpretar a un personaje así, pero Elijah Wood, con su cara y físico de niño bueno, no se queda atrás, entre otras cosas porque realiza una gran labor interpretativa. Obviamente no tiene la pinta de psicópata que tenía Spinell, pero precisamente por eso impacta tanto.
A Spinell te lo imaginas cometiendo cualquier barbaridad, pero ver a Elijah Wood arrancando cabelleras de mujer... es algo que también se queda grabado a fuego. 
No digo que sea mejor que Spinell; digo que está al mismo nivel, y que ambos, pese a la radical diferencia física, son perfectos para el papel. 

Y poco más puedo decir sobre ésta joya del terror actual. Sólo me queda recomendarla a todos aquellos a los que les gustó la original, ya que encontrarán en éste remake un complemento perfecto que, pese a la similitud con la película de Lustig, aporta suficientes elementos y posee personalidad de sobra para ser tenido en cuenta como algo más que un simple remake de un clásico. 

PD: atención al genial guiño que se hace al mítico póster de la película original. 

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...