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martes, 23 de agosto de 2016

Hardcore Henry



Hardcore Henry es una absurda epopeya de acción y ciencia ficción chusca de la que poco podríamos rascar si no fuese por lo macarra y bruta que resulta, y también, cómo no, por la forma en que está rodada. Ahí radica su mayor baza.
Juraría que estamos ante la primera película de acción rodada íntegramente en primera persona, y si existe otra no tengo constancia. El guión es una tontería, no voy a andarme por las ramas, y eso sería criticable de no ser porque ni la propia película se toma en serio a sí misma, y lo último que pretende es contar una historia compleja llena de personajes profundos y cosas similares; sabe que es un disparate, lo asume y juega con esas cartas hasta las últimas consecuencias. Lo que Hardcore Henry pone sobre la mesa es hora y media de acción y cachondeo sin tregua contada desde los mismísimos ojos de su protagonista, colar un disparate cada cinco minutos y pringar todo el metraje de sangre, tripas y desmembramientos (atención a los magníficos créditos iniciales). Eso y toneladas de plomo, explosiones y cuchilladas, claro.

La característica más arriesgada de Hardcore Henry, y su razón de ser, es la forma en que ha sido rodada. Hay que tener las ideas claras para realizar una película tan histérica y frenética en primera persona, con el obvio peligro de acabar resultando confusa, mareante e indigesta. Es muy fácil patinar, y sólo por eso sus artífices tienen todo mi respeto.
Pero la realidad es que la película marea mucho menos de lo que podría parecer en un primer momento, siendo sus burras y disparatadas escenas de acción más claras y bien coreografiadas de lo que cabría esperar. Hay errores de montaje, algo inevitable si tenemos en cuenta cómo ha sido realizada, pero son minucias.
¿El guión? Bueno, digamos que es una mera excusa para conectar una secuencia de acción con otra. No hay más, la verdad. Al mismo nivel que una porno.

Y dicho esto, creo que ha quedado claro que Hardcore Henry es una película mala pero muy divertida. ¿A quién no le apetece eso de vez en cuando?

miércoles, 25 de noviembre de 2015

The Green Inferno


Eli Roth tiene un problema, el mismo que Robert Rodríguez: no se toma en serio el oficio de hacer cine. Hace lo que quiere, y posiblemente esté encantado con su carrera cinematográfica, pero si cuidase un poco más sus productos y los dotase de un mínimo de seriedad ganaría enteros.
Se trata de un director que trabaja con historias de gran potencial, pero éste se ve lastrado al estar lleno de chuflas y momentos más propios de una comedia. Cabin Fever, la ópera prima de Eli Roth, trataba el tema de las pandemias y los virus asesinos, algo que hubiese dado para un filme aterrador y agobiante, pero queda en nada por culpa del tono jocoso del conjunto, donde por encima de todo prima el disparate.
Luego está Hostel, otra película que de haberse tomado en serio, con esa idea base de la que parte su trama, habría resultado un título perturbador como pocos. Sin embargo, en manos de Eli Roth no pasa de ser una broma con algún que otro momento angustioso e inquietante.
Que no se me malinterprete. Eli Roth me cae bien y lo respeto por ser tan honesto con su obra, pero da algo de rabia que un director con tanto potencial no sea tomado en serio por nadie porque, para empezar, ni él mismo se toma en serio. Veo sus películas y las disfruto y me divierten muchísimo, pero no puedo evitar pasarme todo el visionado pensando que el tono que Roth emplea no es el apropiado y que todo podría estar mucho mejor.

The Green Inferno, el cariñoso homenaje que Eli Roth rinde al viejo (y bestia) cine de caníbales, como Holocausto Caníbal, Comidos Vivos o Caníbal Feroz, vuelve a caer en los mismos errores de siempre, aunque en esta ocasión me los he visto venir. De nuevo se nos presenta una materia prima que hubiera dado para una película terrorífica y desquiciante, pero que por culpa de unos momentos cómicos, escatológicos o simplemente fuera de lugar, no acaba de cuajar. Y que conste en acta que me ha gustado y he pasado un buen rato viéndola, pero sigo opinando que las películas de Eli Roth podrían estar mucho mejor si éste pusiera algo más de cuidado en su realización. Está bien que no se tengan demasiadas pretensiones… ¡pero no tan pocas!

El argumento es ya de por sí un chiste: un grupo de activistas viaja al Amazonas para proteger a unos indígenas cuyo hogar, la jungla, está siendo arrasado. Cuando los activistas pretenden volver a casa sufren un accidente aéreo y terminan siendo las víctimas (y el almuerzo) de los mismos indígenas a los que pretendían ayudar.
Por supuesto que hay gore, sangre, muerte y unos efectos especiales bastante decentes, pero por culpa del tono mayormente chusco y paródico nada llega a impactar de verdad. Le ocurre igual que a Hostel: el conjunto es divertido y está salpicado de buenos momentos, pero la película pedía a gritos una realización más seria, cuidada y exenta de bromas.


No obstante, si tenemos claro lo que vamos a ver, conocemos cómo se las gasta Eli Roth y no ponemos el listón demasiado alto, podremos pasar un rato divertido. 

viernes, 29 de mayo de 2015

The human centipede 2


Me lo pasé en grande con The human centipede, así que cuando me lancé a ver la secuela esperaba encontrar algo más o menos igual de divertido, sin embargo no me gustó nada. Y no me preguntéis las razones, ya que de aquel primer visionado hace años. Lo único que recuerdo es que no me gustó. 
Ayer por la noche hice eso tan sano que siempre recomiendo hacer cuando una película decepciona: darle una segunda oportunidad. Lo recomiendo y lo seguiré recomendando, porque aunque no siempre funciona (hay casos insalvables, como es lógico), en otras ocasiones cambiamos la percepción que tenemos de una película, algo que puede deberse a que durante el primer visionado no estábamos en el momento óptimo para plantar cara a la peli en cuestión. Ya ha habido varios títulos que aborrecí o me fueron indiferentes, y al darles otra oportunidad cambié totalmente de opinión. Como ya digo, la actitud y el estado anímico del espectador durante el visionado son decisivos a la hora de digerir correctamente una película. 
Ahora mismo puedo afirmar con rotundidad y dando un golpe sobre la mesa que The human centipede 2 es la hostia pese a que hace unas 48 horas pensaba que era una mierda. Las cosas funcionan así y rectificar es de sabios. 
Ojo, sigo prefiriendo la original, pero eso no me impide haber disfrutado como un enano de la secuela, en la que encontré varios puntos interesantes que pasé por alto cuando la vi por primera vez.
Vamos a ello. 

Para empezar se agradece muchísimo que el director, Tom Six, haya optado por jugar al metacine en vez de limitarse a rodar una secuela de tipo estándar que continúe lo contado en la primera entrega. Ya pudimos ver algo muy similar en El proyecto de la Bruja de Blair 2, con lo cual esto que ha hecho Tom Six no es algo nuevo pero sí poco habitual. 
Para que entendáis a lo que me refiero, The human centipede 2 trata sobre un tipo perturbado que ve The human centipede, se obsesiona y decide llevar a cabo el mismo experimento, con la diferencia de que este hombrecillo no tiene la menor noción de cirugía ni posee el instrumental adecuado, por lo tanto, si ya en la primera entrega, donde el experimento era llevado a cabo por alguien profesional con conocimientos médicos y material quirúrgico, imaginad lo que ocurre cuando ponemos al mando de la situación a una persona sin ninguna idea de medicina, mentalmente trastornado y equipado con cuchillos de cocina, martillos y alicates. Gracias a esta otra cara de la moneda que nos muestra el director asistimos a una de las películas más enfermizas, sangrientas y brutales que ha parido el séptimo arte. Una película que no tiene problemas a la hora de mostrar mutilaciones extremas, cabezas de bebés aplastadas o penes envueltos en alambre, entre otras muchas cosas.


Desconozco las razones por las que Tom Six decidió realizar la película en blanco y negro (quizá para darle un tono más sórdido, y si es así lo consigue con creces), pero hay que decir que la fotografía es bellísima y elegante en contraposición a los horrores que se muestran en pantalla. Por otro lado es una fotografía que me recuerda muchísimo a Eraserhead, de David Lynch. No sé si es cosa mía o si realmente Six buscaba referenciar al maestro Lynch, pero especialmente en las escenas que transcurren en casa del protagonista, con ese blanco y negro, ese constante zumbido sonoro ambiental y esos planos tan abiertos que hacen parecer a las habitaciones excesivamente grandes no podía quitarme de la cabeza a Eraserhead. Incluso en las secuencias que transcurren en el local que alquila el protagonista para llevar a cabo su experimento observamos que la luz suele fallar y parpadear de forma incómoda, un recurso que Lynch usa habitualmente. 

Si vamos un poco más allá de lo estético y el gore, viendo The human centipede 2 llegué a la teoría de que Tom Six, voluntaria o involuntariamente, ha hecho una especie de crítica a la gente que considera el cine de terror un instrumento del mal. Esas personas que creen que los aficionados al terror, la sangre y los monstruos somos como el protagonista de The human centipede 2, enfermos mentales que emulamos en la vida real lo que vemos en las películas de horror, y es que no hay más que prestar atención a la facilidad con la que los ignorantes y algunos medios de comunicación echan la culpa de todo al cine de terror, los videojuegos y los cómics. El villano podría considerarse una caricatura de lo que esta gente desinformada y prejuiciosa tiene en mente cuando se topa con algún aficionado al género del terror. 

Y para finalizar la reseña quisiera hacer hincapié en el maldito buen ojo que tiene Tom Six a la hora de elegir actores para interpretar a psicópatas.

lunes, 8 de abril de 2013

Evil Dead (2013)


Tarde o temprano tenía que pasar, y ya con la estupenda Arrástrame al Infierno Sam Raimi parecía querer decirnos eh, chavales, el remake de Evil Dead no tardará, y efectivamente ya tenemos con nosotros la nueva versión de aquel histriónico clásico semi amateur del terror ochentero, aunque Raimi no haya sido finalmente el director, sino el debutante (y parece que competente) Fede Álvarez. 

Para empezar, el remake es de esos que me gustan a mí, de los que no se limitan a copiar plano a plano el film original (algo que por suerte no es muy habitual en el mundo de los remakes), sino que complementa a la película del 81, añadiendo matices a la trama y cambiado ciertos elementos por otros, aunque el conjunto es básicamente lo mismo, es decir, un grupo de chavales aislados en una cabaña en el bosque leen un libro extraño y con mala pinta y se forma la de Dios bendito. Así que sí, en general es la misma trama que tenía la película de Raimi. 
¿Dónde reside la calidad de la que se ha estado hablando en diversas web, qué elevaban éste remake a la altura de film de culto? Muy fácil. Hay ciertos elementos que colocan a ésta película en la afortunada lista de remakes que, sin superan a sus originales (ni pretenderlo), pasan muy, muy cerca de igualarlos en calidad. 
En el caso de Evil Dead 2013, los elementos que hacen de éste un remake digno de ser recordado serían los siguientes:

Efectos Especiales: Fede Álvarez nos tomó un poco el pelo cuando dijo que todos, absolutamente todos los efectos especiales de la película eran a base de látex, prótesis y demás técnicas de la vieja escuela, pero no es así. Decía la verdad el 95%, pero hay ciertos momentos en los que se nota a la legua que se han usado efectos digitales. Ojo, no digo que esto sea un problema, ya que el CGI no da el cante y además se usa con muchísima moderación (y tampoco soy de esos nostálgicos talibanes que les tienen echada la cruz al CGI), pero hay que decir las cosas como son y ser sinceros, y lo cierto es que no todo es látex.
Aún así, teniendo en cuenta que estamos hablando de una película del 2013, es tremendamente artesanal, ya que de haber estado en manos de otro director todos y cada uno de los momentos gore se habrían solventado con un par de kilos de CGI y adiós muy buenas. De modo que, aunque como he dicho antes no todo sea látex, la película sigue siendo mucho más artesanal de lo que nos tienen acostumbrados desde hace un buen puñado de años. 

Carnaza: La película no se anda por las ramas ni se corta un pelo a la hora de mostrar violencia explícita, heridas, mutilaciones, desmembramientos... vamos, todo lo que significa la saga Evil Dead.
Y bajo mi punto de vista, éste es uno de los puntos fuertes que ha hecho que el remake haya sido tan bien recibido, porque viendo el mojigato y edulcorado panorama actual del cine de terror comercial (repito, comercial), es de agradecer un título tan cafre y salvaje, y de hecho me sorprende que se haya estrenado sin problemas. 
Eso sí, se nota que han recortado bastantes cosas, por lo que imagino (y deseo) que habrá versión extendida en dvd y bluray. Sólo en el trailer y en alguna foto que he visto por internet he identificado cuatro momentos que no aparecen en la película. 

El director: Ya no es sólo que salte a la vista que Fede Álvarez, como director, sea algo más que un simple, soso y mediocre asalariado como John Moore y tantos otros, sino que tiene talento y pulso de hierro (que en el futuro sepa elegir buenos proyectos y explotar su talento ya es otro tema, pero de momento va muy bien), y lo más importante de todo: le gusta el cine y el material original que ha remakeado. 
No me cabe duda de que para ser buen director de cine te debe gustar el cine y ser algo más que un autómata sin personalidad que trabaja con el piloto automático, y que para hacer un buen remake es fundamental ser fan de la película original y del género, porque ese cariño, esas ganas y ese respeto se notan en el resultado final. 

Obviamente y como no podía ser de otra manera, muchos fanboys ya se han pronunciado en contra de éste remake con sus típicos argumentos rancios y absurdos, como por ejemplo destroza la película original, no se parece a la original, es una blasfemia, me niego a verla, hay CGI, no sale Bruce Campbell, bla, bla, bla, bla. Vamos, lo típico de gente con serias limitaciones mentales. 
La han criticado incluso por carecer de humor, ¡ni que en la original lo hubiese! Una cosa es que te rías con esos maquillajes hechos a base de plastilina, y otra muy distinta es que la película pretendiese ser graciosa. 
Y bueno, he leído bastantes chorradas más que ni me voy a molestar en comentar. 

Así que ignorad a los fanboys y hacedme caso a mí. Evil Dead 2013 es, independientemente de ser el remake de un clásico, una gran película de terror a la antigua usanza, potente, salvaje y explícita. Sólo por eso, y teniendo en cuenta los políticamente correctos tiempos que corren, vale la pena darle una oportunidad. 

lunes, 18 de febrero de 2013

Hostel


Llevo una racha en la que estoy revisando películas que de primeras no me gustaron o me gustaron muy poco, como Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal, Avatar, La Jungla 2: Alerta Roja, o Hostel, entre otras.
Y la verdad es que me estoy llevando muchas alegrías porque todas, sin excepción, me han gustado en el segundo visionado, y las que me gustaron poco, ahora me gustan mucho más. Pero quizá ha sido con Hostel con la que más he cambiado de parecer, y es que aunque sigue siendo una película mediocre, la considero mucho más divertida y menos pretenciosa que títulos similares como la saga Saw

Hostel parte de unos supuestos hechos reales que Eli Roth, el director, descubrió casualmente navegando por internet. Al parecer encontró una noticia según la cual, en alguna zona de Tailandia (¿Tailandia? No estoy seguro, pero tampoco importa) alguien con problemas económicos se había ofrecido a sí mismo para ser asesinado a cambio de dinero, con el propósito de entregar dicho dinero a su familia una vez muerto. 
La historia es rocambolesca y macabra, pero perfectamente posible si se lleva a cabo en lo márgenes más alejados de la ley, y es ahí dónde comienza Hostel. El negocio de la muerte; pagar por matar, al igual que también se paga por follar. Esto último también está presente en la película, por lo que funciona como contraste entre ambos negocios, radicalmente opuestos y al mismo tiempo tan parecidos. 
Ahora convirtamos esa noticia que Eli Roth encontró en internet en una película de terror ochentera, con el tono desenfadado y divertido que eso conlleva, y el resultado es Hostel
Pero amigos, no voy a ponerme a filosofar ni a buscarle los tres pies al gato. Si hay algo que detesto es sobre-analizar algo que es más simple que el mecanismo de un botijo, y Hostel es así, así que aquí no valen las dobles lecturas más allá de lo que ya he comentado. 
También me gusta ser objetivo, así que sí, todas las malas críticas que habéis leído sobre ésta película están en lo cierto. Es mala, hay que admitirlo, como también hay que admitir que tarda en arrancar y que quizá no haya tanta carnaza como se nos prometió, pero eso no quita que sea rematadamente divertida, y que después de una primera media hora bastante mediocre (parece American Pie, joder), la cosa se pone gamberra y salvaje. 
No voy a engañaros. La historia base de la película daba para mucho más, pero aún así creo que no es tan mala como la pintan, y que como mínimo nos puede hacer pasar un rato entretenido viendo torturas y amputaciones (ains, mi querida salud mental ¿cuándo volveré a saber de ti?).

Dicho de otra forma, es una película para verse con la mente abierta de par en par, sin esperar un producto de calidad, sólo diversión y casquería, y algunos momentos que realmente consiguen dar mal rollo. 

miércoles, 6 de febrero de 2013

The ABC´s of Death


Como suele ocurrir con las antologías o películas de capítulos, no todos los cortos que forman la obra pueden estar a la misma altura, y éste caso no iba a ser una excepción, pero lo cierto es que el número de cortometrajes buenos supera con creces al de malos, por lo que The ABC´s of Death resulta una película notable.
Directores como Nacho Vigalondo, Ti West, Angela Bettis y un total de 26 cineastas (poco conocidos casi todos ellos) se dan la mano en ésta película, aportando cada uno su particular visión de la muerte, tirando de escatología, gore y mucha imaginación. 

A cada director se le ha asignado una letra del abecedario, y a partir de esa letra y de una palabra que empiece con ella, ha confeccionado cada uno de ellos un cortometraje sobre una temática común: la muerte. Eso sí, nada de convencionalismos. Cada cortometraje abarca éste tema de una forma grotesca, surrealista, extraña y salvaje. 

Cada cortometraje posee un estilo propio, por lo que es casi imposible que el espectador no encuentre al menos unos cuantos que le gusten. Y si toca uno coñazo, no pasa nada, porque la duración de éstos es muy breve, así que en seguida pasamos a otro capítulo totalmente diferente. 

Lo que más abunda en ésta película es el gore, el humor y lo políticamente incorrecto, pero aún así queda espacio para algún corto de corte (casi) serio, incluso abstracto, como el que corresponde al director de Amer

La variedad llega incluso a los niveles técnicos, habiendo cortos de aspecto ameteur, a otros totalmente profesionales y técnicamente impecables.

Bajo mi punto de vista los peores cortos, y los que suprimiría del metraje, son los de origen asiático (salvo el de la competición de pajas, que es buenísimo y bestia). Como suele ocurrir con el cine fantástico asiático, y razón por la cual no suele gustarme (salvo las películas que consiguen quedarse en un término medio), se pasan de raros y bizarros, y es que de tan excéntrico que quieren ser terminan siendo ridículos. 

Salvo el último aspecto que he comentado, que no deja de ser una simple opinión personal, por lo que no deberíais tenerla en cuenta a la hora de ver o no ver la película, The ABC´s of Death es una pequeña obra maestra muy curiosa, que puede satisfacer a cualquier aficionado al género fantástico por su gran variedad de tonos y estilos. 

sábado, 22 de diciembre de 2012

Cut and Run


Ésta vez espero no cagarla como hice a principios de semana reseñando una película (Django) que ya había reseñado meses atrás (Django). El día que tenga 1000 entradas no sé qué va a pasar...
Lo dicho, espero que no me ocurra más, porque es un poquito penoso... más aún cuando es uno de los lectores el que se da cuenta del error.

Bueno, hoy quiero hablaros de una divertida y lamentable Serie Z a cargo de Ruggero Deodato, un tipo al que le tengo admiración por ser el director de Holocausto Caníbal, pero que también odio un poco por haber engendrado ese aburrimiento total que es Trampa para un violador. 
Digamos que después de ver Cut and Run mi balanza se ha inclinado hacia el lado positivo, ya que estamos ante una película que, si bien no está exenta de momentos bochornosos y cutrones, en general es altamente disfrutable y entretenida, y por qué no decirlo, bastante cazurra (algo que no sorprende siendo Deodato el director).

La película nos presenta a un grupo de periodistas que van al amazonas a investigar no sé qué hostias de unos narcotraficantes, y terminan dándose de morros con una panda de chiflados compuesta por caníbales y más narcotraficantes chungos. De esta parte no me acuerdo demasiado bien, y además, son casi las doce de la noche y acabo de tomarme un café bien cargado de ron, de modo que perdonad si digo estupideces y no me acuerdo de la mitad de las cosas.


La cuestión es que los periodistas estos, por una parte quieren pirarse, y por otra quieren entrevistar al jefe de los narcotraficantes chiflados, que es una suerte de Coronel Kurtz de Apocalypse Now, pero en versión Hacendado. De hecho, todo el secretismo y el misterio que esconde la figura de éste tío, y el tiempo que tarda en aparecer en pantalla (sale desde el principio, pero durante segundos. Es al final cuando lo podemos ver bien y conocer las patochadas que tiene en la cabeza) recuerdan poderosamente a lo que ocurría con Marlon Brando en Apocalypse Now
Es más, cuando aparece el chiflado de Cut and Run al final de la película, descubrimos que tiene a su cargo toda una tribu de caníbales, y para colmo se pone a filosofar y intentar ser profundo. ¿De qué me suena todo eso? ¡Ay Deodato, que se te ve el plumero! 

Cut and Run también puede recordar levente a una pelicula de aventuras al más puro estilo Indiana Jones (salvando las gigantescas distancias), pero añadiendo un guión pésimo y unas escenas gore bastante explícitas y efectivas. 
Así que no esperéis una película de terror, porque no lo es. Cut and Run es una película de aventuras, pero con muy mala baba, eso sí. ¡Ah! y sale Michael Berryman, el tío feo de Las Colinas tienen ojos original. ¿Qué más queréis?

¿La recomiendo? Por supuesto. Ya sabéis que yo me paso por el forro que una película sea mala siempre y cuando me entretenga o me haga reír con su mediocridad, aunque es justo decir que Cut and Run no es precisamente mediocre. Las hay mucho peores, hacedme caso. 
Ojito los Ned Flanders y los altamente sensibles. 

lunes, 26 de noviembre de 2012

Pudridero (tomo 1)


A veces la total falta de profundidad, dobles lecturas y pretensión es una verdadera gozada para el espectador/lector que sólo desea evadirse, y si de verdad queremos pasar un buen rato sin complicaciones, la lectura de Pudridero es altamente recomendable.

Johnny Ryan, el absoluto autor de ésta gamberrada, nos sumerge en un planeta extraño y pesadillesco, comparable con el mismísimo infierno, por el que deambulan unos personajes aterradores, grotescos y agresivos que parecen estar buscando bronca las 24 horas del día.
En mitad de tan hostil paisaje se mueve nuestro héroe, Carantigua, un tipo con pinta de luchador mejicano que tiene por máscara una gran mancha de sangre, además de colmillos y orejas puntiagudas.
Por alguna razón que no sabemos (al menos no en éste primer tomo. Por lo que he leído en internet hay dos o tres tomos más que aún no se han editado en España, y espero que no tarden en hacerlo), Carantigua es lanzado al peligroso planeta desde una nave espacial, y una vez en tierra firme, tendrá que buscarse la vida y hacerse respetar a base de masacrar y devorar a sus enemigos, y realizar alguna que otra desagradable misión.
Desde que Carantigua llega al planeta (podemos adivinar que dicho planeta es una cárcel al aire libre, sin ley ni orden, dónde sólo cuenta la ley del más fuerte), todo es una sucesión de escenas desagradables, violencia gratuita, canibalismo, escatología e insultos (de hecho, el 99% de los escasos diálogos del cómic son insultos, amenazas de muerte y tacos).

El guión, como ya he dicho antes, carece de la más mínima profundidad, puesto que Ryan sólo pretende entretener al lector durante casi trescientas páginas, sin complicar las cosas y sin descanso alguno.

Es el cómic que un niño loco dibujaría con nueve o diez años. Un niño más interesado en mostrar espectacularidad, superficialidad y masacres que complejidad argumental.

Yo, sin ir más lejos, de pequeño también dibujaba cómics, y, para bien o para mal, se parecían a Pudridero. Historias con un mínimo hilo argumental que servía como excusa para mostrar a unos personajes que decían palabrotas, se disparan, hacían explotar cosas y mataban constantemente sin razón alguna. Tipos de gatillo fácil, porque para mí era mucho más divertido dibujar a un personaje recibiendo un balazo en la cabeza, que un paisaje o una habitación.
Aquellos cómics que yo dibujaba eran totalmente inocentes y libres, puesto que al no existir una "estrategia comercial", dibujaba lo que me daba la real gana, tuviese o no sentido. No se me ocurría pararme a pensar si lo que estaba dibujando tenía un mínimo de coherencia o gracia, porque ni sabía lo que era eso, ni me importaba.
¿Por qué os hablo de esos cómics que yo dibujaba siendo un crío? Porque es la mejor forma de describir el trabajo de Johnny Ryan.

El dibujo, pese a una simpleza que roza lo infantil, resulta verdaderamente efectivo y contundente, especialmente a la hora de mostrar gore y carnaza.
Pero Johnny Ryan no sólo se apoya en el dibujo y en la continua sucesión de escenas repletas de imaginativa violencia (digamos que Carantigua no se limita a cortar cabezas), sino que además nos muestra a unos monstruos que parecen sacados de alguna película chusca de Serie B ochentera, que no se conforman con morir cuando son desmembrados. De las heridas resurgen nuevos monstruos (mecánicos u orgánicos, al autor le da igual), y los miembros cercenados se convierten en peligrosos adversarios sedientos de sangre.

Pudridero es pura sinrazón. Violencia gratuita hecha papel y uno de los mayores divertimentos que podemos encontrar ahora mismo en la tienda de cómics más cercana.
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