Joder, que me voy a currar dentro de media hora y me he propuesto como reto personal escribir algo muy rápido. Vale, en media hora puede escribirse una entrada medio decente, pero ¿qué ocurre cuando en esa media hora, además de escribir, tengo pensar también sobre QUÉ escribir?
Está bien, improvisaré algo, no tengo otra opción.
El otro día (ayer) revisé La noche del Cazador, y en un par de momentos de la película pensé si esto se hubiese estrenado hoy en día sería la nueva Prometheus, con miles de haters buscando fallos (unos reales y otros inventados, que también los hay) y agujeros de guión. Dicho sea de paso, detesto profundamente a ese tipo de espectadores, y ya lo dejé claro en esta entrada.
En un momento de la recta final de la película, Robert Mitchum, intimidado por una adorable viejecita armada con una escopeta, decide hacer lo más lógico: huir. Pero antes de irse, el tío se permite el luj
o de amenazar a la anciana:
¡Cuando anochezca volveré! dice el villano, enfadado por no haber conseguido aún hacerse con el dinero de los niños. En ese momento me quedé un poco loco, ya que he visto la película varias veces y jamás me había fijado en esa frase. ¿Para qué amenaza? ¿Por qué revela sus planes? ¿No sería más lógico estarse callado y presentarse en la casa por la noche, sin que nadie lo espere? Lo que algunos llaman factor sorpresa.
Luego pasa lo que pasa, y la vieja se tira toda la noche en el porche de la casa, con la escopeta a punto para llenar de plomo al malvado predicador. ¡Claro! La mujer sabía lo que iba a ocurrir.
El otro momento que me pareció gracioso y absurdo desde el primer visionado es cuando (se veía venir) la vieja le pega un tiro a Robert Mitchum y éste sale corriendo despavorido, brincando y dando unos extraños gritos casi cómicos. Parece una de esas escenas de dibujos animados en la que a un personaje le disparan y se comporta como si sólo le hubiese picado una avispa. Como mucho se rasca el culo.
En fin, no intento desprestigiar a esta película, ya que además de estar considerada una obra maestra, y con razón, es uno de mis títulos favoritos. Sólo pretendía comentar dos momentos concretos que me parecen cómicos y, aunque alguien pueda considerarlos fallidos, creo que casan perfectamente con el tono onírico y de cuento de hadas que rebosa el filme.
Hay pocos villanos que no revelen sus planes al héroe, y Harry Powell no iba a ser una excepción. ¿Cómo si no iba a pararle los pies el héroe? En este caso se trata de una anciana, así que está justificado que se le dé alguna facilidad a la pobre mujer.
EXTRA: Fijaos en lo infantil que llego a ser en ocasiones. Esta tarde me llegó un pedido de MDmovies, y aún no he abierto la caja. He decidido abrirla cuando vuelva del trabajo, así la jornada me será más amena, pensando en terminar pronto para llegar a casa y abrir el paquete.
Qué pena doy a veces, joder.
EXTRA 2: El otro día me entró la risa tonta por la calle y tuve que morderme la lengua para no parecer un chiflado. Se me ocurrió que si éste blog fuese de temática pornográfica se llamaría Motivos para que se te levante. Ains...