Venga, para los vagos que no quieren leer.
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miércoles, 12 de octubre de 2016
miércoles, 28 de septiembre de 2016
31
Siempre me ha resultado curiosa
la forma en que Rob Zombie hace sus películas: usa como armazón una trama vista
y poco original, y la pinta a su manera, como si de un lienzo se tratase. En
cierta y salvando las distancias, hace lo mismo que Quentin Tarantino, aunque
Rob Zombie no disponga de sus presupuestos ni de su aceptación general por
parte del público. Esto último es especialmente preocupante, ya que si un buen
cineasta como él debe recurrir al crowdfunding para financiarse una película,
es que las cosas están más jodidas de lo que imaginaba. Pero sí, hay que
reconocer que Zombie no hace cine para todos (bien por él), por mucho que use
como base elementos tan trillados como las películas de asesinos en serie y
familias de psicópatas, por ejemplo. Son argumentos que ya hemos visto cientos
de veces, pero en sus manos todo adquiere un cariz especial, único y
reconocible a simple vista. Incluso su trabajo más comercial, el remake de La Noche de Halloween, es, en cierta forma, una
película que consigue hacer suya.
¿Pero de qué va 31? De un macabro juego perpetrado por
ricachones aburridos de la alta sociedad, consistente en secuestrar a un grupo
de personas, encerrarlas en un recinto y obligarlas a enfrentarse con
psicópatas y perturbados de todos los colores. Transcurridas doce horas, los
supervivientes (si es que queda alguno), son puestos en libertad.
Como puede verse, la historia no
es el colmo de la innovación ni se intuye que ahí haya una historia profunda
protagonizada por personajes complejos, etc. ¿Y sabéis por qué no hay nada de
eso? Porque no lo necesita, y quien vea una película de Rob Zombie esperando
algo por el estilo, el problema lo tiene el espectador, no el director. Zombie
ya ha dejado claro con su filmografía que lo que le interesa es el espectáculo.
Quizá en la estupenda The Lords of Salem
dejó a un lado su frenesí furioso para regalarlos una cinta diferente, más
pausada y elegante, pero no dejaba de ser eso, un espectáculo.
Con 31 Rob Zombie vuelve a sus orígenes más puros, viscerales y crudos,
como en La casa de los Mil Cadáveres
o Los Renegados del Diablo. Aquí el
director se olvida de los planos simétricos Kubrickianos de The Lords of Salem y se recrea en la
nerviosa cámara al hombro (uno de los pocos puntos negativos; moverla menos siempre
es mejor), la estética sucia, lo obsceno, la violencia y lo grotesco, por no
mencionar el desfile de personajes demenciales e imposibles que se pasean
frente a la cámara durante la hora y media de metraje.
Si tengo que poner sobre la mesa
algo que de verdad no me haya gustado de 31,
es lo mucho que Rob Zombie desaprovecha la oportunidad de profundizar un poco
más en ese caramelo que son las altas esferas corruptas y enfermas, capaces de
matar a alguien por diversión. Entiendo que el director no buscaba realizar una
extensa y detallada crítica social, pero no deja de ser una lástima que,
disponiendo de libertad creativa, no haya desarrollado más un tema tan jugoso
para aumentar la mala uva de la película.
Y no, no hay nada más allá de esa
historia de supervivencia salvaje que Rob Zombie nos propone, pero existe una
gran diferencia entre esta película y cualquier otra similar que podamos
encontrar en el videoclub ahora o hace unos años: Rob Zombie trabaja y esculpe
sus películas desde el amor absoluto hacia el género, y eso es casi siempre lo
que distingue al buen director del mediocre e intrascendente.
Así que, si tuviese que describir
31 con dos palabras que atendiesen
más a las sensaciones depositadas en el espectador tras el visionado (lo
verdaderamente importante, a mi juicio) que a lo que la película es en sí misma
por su composición y materias primas, se me llenaría la boca afirmando que es
eficaz y honesta.
miércoles, 15 de mayo de 2013
The Lords of Salem
Que conste una cosa antes de nada; yo quería ver ésta película en pantalla grande, de verdad. Llevaba esperándola desde que se empezó a hablar de ella, y más ganas tuve cuando leí alguna reseña que la describía como la típica película que sé que me va a gustar.
Al final he tenido que verla por medios ilegales, gracias a nuestras incompetentes distribuidoras patrias, que no sirven ni para hacer la O con un canuto, y que además se ríen en la puta cara de aquellos a los que nos gusta algo más que el cine comercial.
Primero afirmaron que no sabrían cuando se iba a estrenar, y luego, para sorpresa y alegría de muchos, dijeron que sí se estrenaría. No tardaron en aclarar el tipo de estreno que iba a ser: sólo podría verse en algunos cines de Madrid y Barcelona, como aquel que dice.
Eso NO es estrenar una película, así que no tengáis la desfachatez de llamarlo "estreno", porque no lo es. Llamadlo pase especial o algo por el estilo, pero eso tiene de estreno lo que yo de cura. No me jodáis.
En otras palabras, The Lords of Salem no se estrena en España, como ya se venía sospechando desde hace tiempo, así que me alegra mucho haberla visto descargada, porque si las distribuidoras toman al espectador por gilipollas (y yo soy espectador), no voy a quedarme quieto y esperarme a ver la película cuando a ellos les salga de los cojones, si es que alguna vez les sale, claro.
Yo tengo clarísimo que todas estas películas que se salen de lo común las pienso ver en cuanto haya algún dvdrip rulando por la red, porque está visto que las distribuidoras españolas no tienen la más mínima intención de estrenar como Dios manda nada que no sea palomitero, así que, como no me gusta que me tomen por tonto, ya me buscaré la vida para verlas gratis sin contar con nuestras inútiles distribuidoras.
No estoy a favor de la piratería, y os lo dice un tipo que al mes se gasta más de 100 euros en películas e ir al cine, pero que por el hecho de vivir en España me hagan esperar por ver una película durante meses de retraso y, a veces, de forma indefinida (Martyrs, Bronson, etc), es algo que no me da la gana.
En fin, vamos a pasar a hablar de la película porque si no me caliento y empiezo a despotricar.
Espectadores que no están familiarizados con el género o que han visto muy poco.
A veces se nos llena la boca diciendo que nos gusta el cine de terror, que nos lo pasamos bomba con él y que hemos visto muchísimas películas.
En ocasiones ésto es verdad, pero otras veces hay espectadores de pacotilla que se les dan de entendidos y guays, pero en cuanto les ponen algo mínimamente distinto a lo que han visto cientos de veces, arrugan la nariz y ponen cara de asco.
The Lords of Salem es una película hecha por un apasionado del cine fantástico y de terror como es Rob Zombie, destinada a los verdaderos apasionados del cine fantástico y de terror, especialmente al añejo. Esos, y sólo esos, serán los que realmente disfruten, aprecien y entiendan el film.
La gente se ha empeñado en querer destacar los aspectos oníricos y surrealistas de la película como los causantes de su difícil comprensión (que repito, no sé dónde está la dificultad) que se han olvidado de mencionar lo verdaderamente importante: The Lords of Salem es un remake incofeso de La semilla del Diablo, y es que su parecido con la película de Polanski va más allá de la simple influencia.
Zombie toma La Semilla del Diablo a modo de base, como si de un lienzo se tratara, y sobre él dibuja elementos de El Resplandor, El Exorcista, Messiah of Evil (comentada aquí), el cine terror abstracto de Lucio Fulci (como El Más Allá o La ciudad de los muertos vivientes) y da algunas pinceladas de Darío Argento y David Lynch.
El resultado es una película muy personal que se aleja radicalmente de la obra anterior de éste director, dejando de lado la violencia explícita, la sangre y el estilo videoclip para regalarnos una película maravillosamente bien dirigida, pausada y elegante, que hay que degustar como el buen vino; a pequeños sorbos, deleitándonos con cada uno de ellos y buscando sabores, aromas y esencias.
Todo esta elegancia y buenas maneras que comento no impiden que en la película haya momentos perturbadores que, al menos a mí, me pusieron la carne de gallina.
Tampoco se disimula la intención de Rob Zombie de dejar claro que en ésta historia el mal triunfa sobre todas las cosas, como tampoco se maquilla la naturaleza puramente satánica de la historia, con secuencias tan impresionantes como la de la bruja lamiendo y escupiendo sobre un bebé recién nacido, la presencia de ese Satanás con aspecto de aborto, o la impactante imagen de la Virgen Puta, madre del Anticristo, alzándose sobre una montaña de cadáveres.
Puedo entender que haya a quien no le guste ésta película porque prefieran algo más fácil de digerir, pero lo que está claro es que The Lords of Salem, ya sea por su conjunto o por algunos momentos concretos, no dejará a nadie indiferente.
Para mí es desde el momento en que la vi una de las 10 mejores películas del 2013, y eso que aún queda mucho para que acabe el año.
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