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sábado, 5 de octubre de 2013

Un par de trabajos en Italia

Resulta curioso lo poco que me gusta el mundo del motor y lo mucho que me gustan las escenas de persecuciones automovilísticas en el cine, siempre y cuando esa escena no pertenezca a cierta saga idolatrada por los canis. A todo gas, vamos. 
The Italian Job es un thriller cómico de 1969 no demasiado conocido, protagonizado por un espléndido Michael Caine, quien da vida a un carismático y sinvergüenza ladrón que, acompañado por su banda de peculiares delincuentes, planea robar un buen puñado de oro provocando un atasco monumental en Italia. 
La película resulta tremendamente efectiva gracias a su corta duración, su ritmo y sus golpes de humor, además de contar con unas escenas de acción automovilísticas impresionantes, de esas en las que no había CGI, sino coches de verdad dándose hostias de verdad y reventando de verdad. 
No sabría decir si lo que más destaca en la película es el humor o la acción. Yo diría que ambas cosas están perfectamente equilibradas, así como la presencia de unos personajes secundarios que no se olvidan, como el desconcertante pervertido interpretado por Benny Hill o los caricaturescos gángsters clónicos que desaparecer por arte de magia. 
Algunas críticas la tachan de ser una película muy anticuada a la que se le notan los años, pero no estoy de acuerdo. Creo que de hecho es una película que podría haberse rodado hace un par de años y no habría desentonado. 
Cabe destacar también agradecer un final fantástico y atípico, de esos que pocas veces vemos en el cine. Me atrevería a decir que es uno de los mejores finales que recuerdo haber visto en una película. 

Y luego tenemos el remake del 2003, que si bien no conserva absolutamente nada del carisma y la gracia de la original, resulta una película muy entretenida y agradable.
La historia tampoco se parece un pijo a la de la película original, y de no ser por haber en juego un suculento botín de oro y tres minis a toda velocidad surcando las calles, nadie diría que la versión del 2003 tiene algo que ver con la del 69. La del 2003 es un híbrido entre una película de venganzas y una de robos, mientras que la del 69 es una pura película de robos y ya está.
Pero la falta de fidelidad entre remake y original no me parece un problema siempre que el producto final sea aceptable, y en éste caso lo es.
Como ya digo la película no aburre, y además cuenta con un reparto de lujo (Jason Stathan, Mark Wahlberg, Charlize Theron, Edward Norton y un breve papel de Donald Sutherland) y un buen trabajo de dirección. Recordemos que en los primeros años de la década del 2000 aún no se había puesto de moda eso de rodar las escenas de acción a ritmo de videoclip, moviendo la cámara sin parar y metiendo siete cortes de plano por segundo. De hecho, para mi gusto, el cine comercial comprendido entre el 2000 y el 2005 aproximadamente es cojonudo y le tengo cariño. 
En otras palabras: una película convencional y sin carisma, pero realmente divertida. 

jueves, 22 de agosto de 2013

Dolor y Dinero


Estaba pensando en irme de vacaciones bloggeras, ¿sabéis? Sí, había pensado en dejar esto de lado hasta septiembre, porque entre el puto calor y el trabajo estoy desganado, y cuando llego a casa sólo me apetece tumbarme en la cama con el aire acondicionado a tope y ponerme a leer o ver una película, no a romperme la cabeza pensando sobre qué cojones escribir en el blog, pero bueno, ya una vez dije que eso de las vacaciones bloggeras me parece una soberana chorrada, (¡ni que esto fuese un trabajo!), así que no voy a traicionarme a mí mismo. 
El calor, como bien sabéis los que me conocéis, me quita hasta las ganas hasta de vivir (por favor, que llegue ya el frío!) y me deja aplatanado y agilipollado, así que imagino que será por eso por lo que ando escaso de ideas para actualizar el blog, pero bueno, aún así tengo en la recamara algunos temas que quiero tratar en las próximas semanas, como por ejemplo mi opinión sobre el 3D (un adelanto: es muy negativa).

Hace un par de semanas vi Dolor y Dinero, de Michael Bay, y me parece una candidata perfecta para ser reseñada en Motivos para Levantarse, entre otras cosas porque es una película bastante curiosa. 
Lo primero que quiero comentar es que no entiendo ese odio generalizado hacia Michael Bay. En serio ¿qué coño le pasa a la gente? Vale, está bien, el hombre no es Sergio Leone ni Scorsese, pero dentro de su campo, es decir, el del cine palomitero chorra lleno de cosas que explotan, se caga en piojosos como Roland Emmerich o Stephen Sommers. Por lo menos a Michael Bay se nota que le gusta y disfruta con lo que hace, y sí, sus películas no son obras maestras, pero son honestas y dan justo lo que ofrecen: chistes malos y diversión. No sé  vosotros, pero a mí a veces me gusta ver eso y desconectar. 

Dolor y Dinero, tiene la particularidad de que, en lo que a estética y humor chungo se refiere, es una película de Michael Bay pura y dura, pero la temática se aleja kilómetros de lo que nos tiene acostumbrados éste director. De hecho, argumentalmente hablando, la película está infinitamente más cerca del cine de los Hermanos Coen que de Michael Bay, porque esa historia de perdedores atontados tratando de buscarse la vida mediante métodos de dudosa legalidad, a los que todo les sale mal y termina habiendo muertos de por medio, ya lo hemos visto varias veces en las películas de estos dos hermanos. 
Pero Bay no es los Hermanos Coen, así que no esperéis encontrar la sobriedad de estos cineastas ni su minimalismo a la hora de contarnos una historia, porque Michael Bay es Michael Bay, y lo que a este tío le gusta es meter tiros, explosiones, planos épicos, humor tontorrón y, en definitiva, hacer que todo se pase de rosca. Y le suele quedar bien, siempre y cuando el espectador no sea el típico intelectualoide de mente cuadriculada. 

El argumento gira en torno a una panda de culturistas (lo cual es normalmente sinónimo de tener media neurona, y en la película así es) que deciden secuestrar y extorsionar a un cliente adinerado que frecuenta el gimnasio. Obviamente las cosas salen mal, a alguno se le va la pinza, otros mueren, y tal. 

El perfil de los secuestradores es el siguiente:
Daniel Lugo: un inocentón descerebrado insatisfecho con su vida que pretende sacarle el jugo a sueño americano... de cualquier forma.
Paul Doyle: ex presidiario, cocainómano y medio fanático religioso. Tócate los cojones...
Adrian Doorbal: Adicto a los esteroides y con disfunción erectil. 

Con semejante pandilla al mando de una operación tan delicada, era de esperar que todo saliese mal, pero bueno, ya sabemos como es ésta gente que le rinde culto al cuerpo. 

Sin embargo, no podría decirse que Dolor y Dinero sea una comedia total, ya que si nos informamos sobre la historia real en la que se basa la película, nos daremos cuenta de que la cosa no acaba bien para casi nadie, terminando el asunto con penas de muerte incluidas, 
De todas formas la película se lo toma todo a coña, con un constante tono de humor negro, y los momentos dramáticos quedan eclipsados por una historia sumamente absurda y grotesca, que deja en pañales al esperpéntico caso contado en La Matanza de Texas

En el reparto destacan Mark Wahlberg, al que tampoco entiendo por qué se le considere mal actor, y The Rock, que me ha sorprendido gratamente con su interpretación. 

Es una película que recomiendo a todo el mundo, incluso a los detractores de Michael Bay, puesto que Dolor y Dinero no se parece a nada que haya hecho antes. Y a mí, que sí me gusta éste director, casi me atrevería a decir que es su película más redonda y "seria". 
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