Mostrando entradas con la etiqueta animación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta animación. Mostrar todas las entradas

sábado, 25 de junio de 2016

Anomalisa



Cuando vi por primera vez el trailer de Anomalisa me chocó que la película estuviese realizada con animación stop-motion. A fin de cuentas los protagonistas son seres humanos de aspecto totalmente humano, entonces, ¿por qué no usar actores y ya está? Pero la película está dirigida y escrita por Charlie Kaufman, que es uno de los mejores guionistas del mundo, así que intuí que el hacer Anomalisa con animación atendía más a un recurso narrativo o una pieza clave en la trama que a un simple y superficial capricho estético.
No me equivoqué. A los quince minutos de película entiendes todo lo que hay que entender, pero no puedo decir demasiado para evitar arruinar la magia de esta cinta.

Lo que sí puedo decir es que el trabajo de animación con el que se ha hecho Anomalisa es sencillamente brutal. No sólo la animación en sí, sino el diseño de las marionetas, su forma de gesticular y moverse… Todo. De hecho, hay una escena de sexo que termina resultando más realista y humana que la mayoría de las que vemos en el cine convencional. Y las características de dicha secuencia se pueden aplicar a toda la película, ya que el eje que mueve los engranajes de la, en apariencia, sencilla trama de Anomalisa está relacionado con la naturaleza y sentimientos humanos. Nuestros defectos, nuestras neuras, nuestras inquietudes, nuestras inseguridades… Anomalisa habla con rotundidad y energía sobre el ser humano, en especial sobre aquellos individuos que deciden alejarse de las masas grises y aborregadas y emprender un camino vital único pero posiblemente solitario y triste. Y de eso, ni más ni menos, trata esta película cuya capacidad para provocar indiferencia es nula.

sábado, 4 de junio de 2016

Angry Birds: la película


Generalmente soy poco amigo de este tipo de cine de animación infantil que incluye pinceladas de humor adulto con el objetivo de conseguir que la película sea disfrutada por niños y, en cierto modo, por sus padres. El problema es que, para mi gusto, siempre fracasan y pocas veces les llego a ver la gracia. Se queda a medias, en tierra de nadie; un cine que no es ni para niños para adultos.
Angry Birds: La película juega a eso mismo y sin disimular. Es una película para niños, por supuesto, pero hay suficientes referencias a la cultura pop, canciones retro y chistes soeces, brutos o directamente de índole sexual para que un adulto no llegue a aburrirse ni perder la conexión. ¿Por qué Angry Birds: La película me ha gustado pese a ser más de lo mismo? Pues no lo tengo claro; porque tenía el día tonto, porque sabía muy bien lo que iba a ver o porque quizá, solo quizá, en cierta medida y en un porcentaje pequeñito, la película es más para adultos que para niños.


Como adaptación del famoso videojuego, muchos la han criticado afirmando que la película no muestra lo que constituye el juego hasta pasada una hora… Y yo me pregunto, ¿de verdad queremos 90 minutazos de pájaros siendo lanzados en tirachinas? Efectivamente, el tirachinas y los aspectos más reconocibles del juego no hacen acto de presencia hasta la recta final, pero es que es algo normal y lógico. No olvidemos que el videojuego carece de trama, de modo que para la película había que sacarse algo de la manga, y siendo sincero me parece que han acertado de pleno en la forma de transformar el escasísimo material argumental del juego en una película donde no sólo hay un argumento, sencillo pero efectivo y hasta en cierto modo satírico, sino que además todos los elementos del videojuego (incluyendo los imprescindibles cerdos verdes, las cajas de dinamita y el derribo de construcciones) están perfectamente integrados y justificados.
Bueno, quizá no todo esté justificado. En la película aparecen pájaros con habilidades especiales (supervelocidad y cosas así) que son los que protagonizan el videojuego, sin embargo en ningún momento se nos explica por qué poseen dichos poderes. Habría estado bien contarnos algo sobre eso, puesto que queda un poco forzado. Por ejemplo, hay un pájaro que explota cuando se altera, ¿por qué? Porque en el juego hay un pájaro que explota cuando se altera, y punto. Otra cosa, ¿por qué estos pájaros no vuelan? Simple y llanamente porque si volaran ni la película ni el juego tendrían sentido. Vamos a tomarlo como una licencia creativa y ya está, no le demos más vueltas.


En cualquier caso, insisto, dado que el juego carece de historia y solo posee un puñado de personajes carismáticos, cerdos y muros que demoler, la manera en que los artífices de Angry Birds: La película han tomado esos escasos recursos  y les han dado forma es más que elogiable.

Pero lo más importante de todo es que la película es divertida, gamberra y ocurrente desde el minuto uno hasta el último. 


PD: esa maravillosa incongruencia de tener que lanzar pájaros con un tirachinas en vez de ser ellos  mismos quienes guíen su trayectoria planeando... ¡que para eso son pájaros y vuelan! Ahí hay un error de base que parte del propio videojuego. Lo diseñasteis mal, cabrones. ¿Por qué no poner tortugas como protagonistas? Son lentas y ACORAZADAS (perfectas para ser disparadas con un tirachinas. Un pájaro es acolchado y frágil... ¡ya ves el daño que harás al lanzarlo!), y además ponen huevos, así que se podría haber mantenido el hilo argumental de los cerdos robando tan preciados alimentos. 

sábado, 29 de noviembre de 2014

Mortadelo y Filemón contra Jimmy el cachondo


He de reconocer que Javier Fesser tiene una forma de hacer cine que no me gusta, como tampoco me gustan sus personajes ni su humor tan cartoon, pero me parecía fascinante que este tío rodara una película en imagen real de Mortadelo Filemón, y así lo hizo en 2003. El resultado fue una película que estéticamente era sobresaliente, pero todo lo demás un desastre que en ocasiones (y cuando digo "ocasiones" quiero decir "constantemente") daba vergüenza ajena. 
La gran aventura de Mortadelo y Filemón demostraba que cuando se adapta un cómic al cine no basta con la fidelidad hacia el material original, y ahí estaba Benito Pocino para dejar constancia. El hombre era clavado a Mortadelo, y de hecho dudo que haya alguien en España que se parezca más a dicho personaje, pero amigos, vuelvo a decir que la fidelidad no basta. Benito es un actor lamentable, muy lamentable, además de no tener gracia ni saber vocalizar correctamente, ¿y dónde nos lleva eso? A que su parecido físico con Mortadelo importase una mierda. Es como si conoces a una chica guapísima que luego resulta ser una estúpida. ¿De qué sirve entonces la belleza? 
Lo mismo puede aplicarse al resto de la película: estética 100% conseguida, como si los cómics de Ibáñez hubieran cobrado vida, pero eso no vale para nada si el guión no tiene gracia y está plagado de momentos bochornosos. 

Poco después se rodó la secuela, quitando de la ecuación a Benito Pocino y sustituyéndolo por el insoportable y aún menos gracioso Eduard Soto. A decir verdad, esta película ni me molesté en verla; primero porque tenía una pinta horrorosa, y segundo porque no hacía falta ser muy listo para darse cuenta de que la única forma de hacer una buena película de Mortadelo y Filemón era en el terreno animado.
Luego llegó Mortadelo y Filemón contra Jimmy el cachondo, y por fin acertaron. 

Esta nueva película, cuya calidad de animación poco o nada tiene que envidiar a la del cine americano, es lo que debería haber sido desde el principio la adaptación de estos personajes a la gran pantalla: Un despitoste total de guantazos, hostias, ritmo frenético y personajes irrompibles. 
Al ser una película de animación se consigue crear un disparate sin límites en el que todo puede pasar, desde que a un personaje se le hunda la cabeza por la caída de un yunque de quinientos kilos, a que un edificio despegue y acabe en el espacio. Esto, en mayor o menor medida, ya ocurría en la primera película de imagen real, pero ahora, gracias al formato animado, las posibilidades no sólo aumentan, sino que se hacen infinitas. 
Sobre la fidelidad respecto a los tebeos de Ibáñez no hay nada que objetar. Es cierto que la historia no adapta ningún tomo en concreto, pero tanto el humor, la estética, la violencia simpática e irreal, los diálogos, la estupidez de los personajes llevada al límite, la absurda misión encomendada a nuestros agentes favoritos de la T.I.A... Todo es 100% Ibáñez. 
Básicamente es un cómic de Mortadelo y Filemón, pero tridimensional y lleno de suciedad, polvo, imperfecciones y detalles. 

En los cómics de Mortadelo hay un elemento que siempre me ha hecho mucha gracia. Me refiero a esos detallitos absurdos que el autor cuela en muchísimas viñetas, como berenjenas colgadas en la pared o caracoles fumando. Bien, este elemento está muy presente en la película, aunque pasa bastante desapercibido, ya que el filme transcurre a un ritmo endiablado, de modo que es imposible quedarse a la primera con todos esos detalles gilipollescos que salpican prácticamente todos los fotogramas. 
En ese sentido la película es víctima de su propia fidelidad hacia el tebeo, ya que cine y cómic son dos medios distintos, y lo que funciona en uno no tiene porqué funcionar en el otro. Mientras que en un tebeo puedes recrearte todo lo que quieras mirando una viñeta, el cine no para y no da tregua.
Supongo que si alguien quiere captar todas las coñas que hay en esta película sin darle a pause cada dos minutos, tendrá que verla un mínimo de cien veces... Lo cual, ahora que lo pienso, no es algo negativo, ya que una de las mejores virtudes, por no decir la mejor, que puede tener una película es que invite a ser vista de nuevo. 

En definitiva, Mortadelo y Filemón contra Jimmy el cachondo es, nunca mejor dicho, un cachondeo, y de los grandes. Cine de animación para toda la familia (que no infantil) al ritmo del rayo. 
Si os gusta Mortadelo y Filemón en su versión cómic, muy mal día tendríais que tener para que no os lo pasarais pipa con esta película. 
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...