¿Y si David Lynch rodase una comedia? Pues no sé qué pasaría, pero es posible que se pareciese a ésta película, y es que Mi loco Erasmus es a la comedia lo que Melancolía (Lars Von Trier) fue al cine de catástrofes; es decir, una visión del género radicalmente diferente de lo que estamos acostumbrados, y eso, al menos yo, siempre lo agradezco.
Mi loco Erasmus, film de bajísimo presupuesto pero estupendo resultado, nos muestra las aventuras y desventuras de un aspirante a cineasta que trata de rodar un documental sobre los estudiantes de Erasmus que eligen Barcelona como destino para hacer de todo menos estudiar.
Así que, en esencia, el film es un falso documental sobre un tipo que intenta hacer un documental pero no sabe cómo, y para colmo los entrevistados no tienen nada interesante qué decir.
El estilo de la película, así como su humor, es un tanto peculiar, rozando lo surrealista y puramente absurdo, aunque viniendo de los creadores del falso programa Go, Ibiza, Go!, esperaba algo aún más extraño y sin sentido, dos conceptos que me gustan, pero que quizá para una película hubiesen resultado demasiado cansinos.
Pese a que la película es desconcertante de principio a fin, no resulta excesivamente absurda, lo cual la hace digerible. Pero no os confundáis; que sea medianamente digerible no significa que todos los espectadores vayan a disfrutarla, porque pese a todo es más rara que un perro verde, además de hacer gala de un humor que realmente no es humor, sino cotidianidad y patetismo.
No sé si os habéis dado cuenta, pero me está costando horrores explicaros cuál es el tono de la película. Es más, ni siquiera tengo claro a qué género pertenece, así que quizá sea mejor que vaya cortando aquí, porque Mi loco Erasmus me ha gustado, me ha parecido diferente e interesante, pero qué coño, no sé qué deciros sobre ella. Como suele decirse en estos casos, me ha dejado con el culo torcido.
Y ahora hablando en serio. Éste tipo de cine, el llamado cine lowcost, tan de moda hoy en día, es posiblemente el cine al que aspiraran muchos jóvenes cineastas que quieran rodar una película y no dispongan de presupuesto. Se puede hacer cine con poquísimo dinero, siempre y cuando el público lo respalde y el boca-oreja haga el resto, así que no seáis malandrines y dadle una oportunidad a éste y a otros títulos del mismo estilo (Diamond Flash, Dispongo de Barcos o Carmina o Revienta) porque estas películas hechas sin medios son puro amor por el cine, de lo contrario ¿por qué iba a pringarse un joven director en rodar una película sin dinero, aún sabiendo que sólo la va a ver un público minoritario? Pues eso, ¡apoyad el cine lowcost! El cine hecho con dos duros es tan válido como el que se hace con millones.

