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viernes, 28 de febrero de 2014

Apocalipsis whatsapp


La gente da cosas por hecho, eso es así. Dan por hecho que si criticas al PP es porque eres del PSOE, si no te gusta el reggeaton es porque eres un heavy, y dan por hecho que si criticas el whatsapp es porque eres un detractor de la tecnología. Entiendo que una mayor parte de la población española anda regular en lo que a razonar y pensar se refiere, pero ¿por qué tiene que ser todo blanco o negro? ¿Acaso no hay más opciones que los puntos extremos? 

Nunca he dicho que el whatsapp sea algo maligno, sino todo lo contrario. Me parece una aplicación bastante útil, y si no tengo whatSapp ni line ni telegram, es porque no necesito nada de eso, ya que mi relación con el móvil se reduce a atenderlo únicamente cuando suena o cuando tengo que hacer una llamada puntual. No soy de esos que se ponen a trastear el teléfono cada vez que tienen un par de segundos libres o se aburren. Si tengo que hacer una llamada, la hago; si recibo una llamada, la atiendo; si no tengo que hacer nada de eso, dejo el teléfono en el bolsillo. 
Lo que sí creo es que un gran porcentaje de usuarios de whatsapp están como una puta cabra, a dos pasos de la drogadicción, y ahí es donde radica, al menos bajo mi punto de vista, el problema de muchas nuevas tecnologías: se les da un PÉSIMO uso. 
Llevaba pensando esto desde hace tiempo, desde que es casi imposible encontrarse por la calle o en una cafetería a un grupo de amigos o una pareja que estén hablando y riendo en vez de encerrados en su mundo, cada uno de ellos a su bola, tecleando sin parar con el móvil. En ese sentido creo que la tecnología y la idiotez de la gente están consiguiendo que involucionemos, porque la tecnología nos hace avanzar, pero si se le da un mal uso conseguimos el efecto contrario. 
Pues a lo que iba. Llevaba tiempo pensando y convencido de que el whatsapp es un arma de doble filo. Una buena herramienta que, por culpa del mal uso que se le está dando, desearía que fuese eliminada para siempre, pero fue hace unos días cuando me di cuenta de que la cosa está más jodida de lo que pensaba. Me refiero al día en que whatsapp dejó de funcionar durante 4 miserables horas y a la gente le entró el pánico, se agobió, se descargó rápidamente aplicaciones alternativas para poder seguir enviando gilipolleces a sus amigos, y por supuesto compartieron en sus redes sociales lo DRAMÁTICO de la situación.
A ver, diré lo que pienso de esto con las mejores palabras que se me ocurren: iros a tomar por culo un ratito, zumbaos. Sólo sabéis llorar y quejaros cuando se trata de gilipolleces como el fútbol o el whatsapp. Ojalá el gobierno eliminase ambas cosas, a ver si así os espabiláis y despertáis, porque está visto que con la ley del aborto y los recortes en sanidad y educación no os basta (ni os importa). 

Visto lo visto, desearía que la única opción en telefonía móvil fuesen esos ladrillacos que había antes y que sólo servían para llamar y recibir llamadas, y es que en aquella época se podía hablar con una persona con fluidez, sin temor a que la conversación fuese interrumpida cada pocos minutos por el móvil. Porque muchísima gente tiene la mala costumbre (y la poca educación) de no saber desconectar, y atienden al teléfono cada puta vez que suena, aunque el 99´9% de los whatsapp recibidos sean estupideces sin importancia: una absurda frase filosófica barata, un dibujo de un gato o una polla con esmoquin. ¿Cuántos whatsapp realmente importantes y útiles recibe una persona a lo largo del día?
Antes, cuando a alguien le sonaba el móvil era porque lo estaban llamando, y si te llamaban era por algo mínimamente importante, ya fuese para concretar una hora y un lugar o para preguntarte cuánto dinero ibas a poner para el regalo de fulanito. Que interrumpiesen una conversación por eso no me molestaba, pero que me interrumpan porque a la otra persona le han mandado cuatro tontás al whatsapp me toca un poquito las pelotas, para qué os voy a engañar. 
Señores, no pasa nada por desconectar. Antes podías pasarte unos cuantos días sin saber nada de un amigo y no había ningún problema; ahora, si tardan más de 15 minutos en responderos a un whatsapp se os va la cabeza y hasta os enfadáis, porque a muchos os cuesta entender que no todos dependen del móvil las 24 horas ni están constantemente pendiente de él. De hecho, y por suerte, hay gente que no siempre lleva el teléfono encima. 

Pero como ya he dicho, no tengo nada en contra de la tecnología ni del whatsapp, de hecho, ni la tecnología ni el whatsapp tienen nada de malo; sois vosotros, los usuarios obsesos, idiotizados y maleducados que le dais un mal uso, los que convertís una herramienta útil en algo odioso y repugnante. 
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