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miércoles, 22 de octubre de 2014

Tortugas Ninja 2014


Siempre intento no prejuzgar cuando se trata de cine, pero admito que cuando se empezó a hablar de este proyecto me dieron unas ganas considerables de vomitar, sobre todo cuando se dijo que las tortugas serían extraterrestres. En fin, no me gusta actuar como un fanboy pajillero, lo detesto, pero admito que en este caso concreto y debido al cariño que les tengo a estos bichos, se me indigestó mucho la idea de darles un origen alienígena y sacarse cosas raras de la manga. No me entraba en la cabeza ni le veía sentido, además de parecerme todo muy innecesario.
Luego, el amigo Michael Bay reculó y dijo que las tortugas no serían extraterrestres, y volví a interesarme por el proyecto (aunque a quién quiero engañar, si hubiesen sido aliens habría ido igualmente a verla).

Leyendo críticas de aquí y allá me sorprende que haya quienes reprochen a la película un guión plano y unos personajes poco desarrollados. Parece una broma, lo sé, pero hay gente así; gente con unas ansias de postureo barato bastante hostiable, y gente que ya no recuerda que la película de los 90 (de la que seguramente no dirán nada malo) era, en esencia, igual que este reboot. Pero claro, Michael Bay está detrás del proyecto, así que hay que poner a parir la película aunque os haya gustado, cabrones (me consta de muchos que actúan de esa forma, hacedme caso). Postureo, mucho postureo. 
Donde quiero ir a parar es a que una película de estas características no necesita un guión elaborado y complejo ni unos personajes desarrollados y con un trasfondo psicológico y bla, bla, bla. No necesita nada de eso, porque estamos hablando de las Tortugas Ninja... No seáis tan PLASTAS. 

Y dicho esto (es que leo muchas críticas absurdas y carcas, y me caliento. No puedo evitarlo) paso a hablar de la película en cuestión. 
No sé si es por el cariño y la simpatía que le tengo a estos personajes, o porque sencillamente el estilo de Michael Bay me encanta (la película no la dirige él pero se nota mucho que es el productor), pero la cuestión es que me lo pasé pipa de principio a fin, incluso se me hizo corta. 
Dejando de lado alguna licencia respecto al origen de las tortugas, y pese a la radical forma en que
dichos personajes han sido adaptados a los tiempos actuales, la película es completamente fiel al espíritu tortuguil, además de marcarse un par de guiños a la cinta original de los 90, cosa que los fans
agradecemos... Al menos los fans que no son unos carcas, claro.
La personalidad de la tortugas, algo bastante importante, queda perfectamente reflejada, y Megan Fox interpreta correctamente su rol de April O´Neil, dejando de lado la caracterización zorruna que muchos auguraban, y dando al personaje un tono inocente y casi infantil que le va como anillo al dedo. 

Las secuencias de acción son espectaculares, excesivas y pasadas de rosca, especialmente la gran escena de la montaña nevada. De nuevo vuelve a notarse la mano de Michael Bay, y aunque no son escenas rodadas con pulso firme (la dichosa manía de mover la cámara como si no hubiese un mañana), no llegan a ser confusas ni mareantes. 

El aspecto de las tortugas es bastante diferente al que estamos acostumbrados a ver (excepto Leonardo, que se me ha hecho extrañamente familiar y parecido a la típica tortuga ninja de toda la vida), pero como he dicho antes, todo está adaptado a los tiempos actuales, de modo que ya no tenemos a cuatro tortugas retacas con aspecto simpático y caricaturesco, sino a cuatro bicharracos de dos metros de
altura con pintas de culturista. Esto nos lleva al villano, El Triturador, que por motivos obvios no puede ser lo que era en los cómics, la película original y la vieja serie de animación, es decir, un japonés con un simple y siniestro traje de samurái. La razón es que si fuese eso le darían de hostias hasta en el cielo de la boca (recordad: tortugas de dos metros ultra cachas), de modo que ha tenido que ponerse a la altura de sus nuevos rivales, convirtiéndose en un híbrido entre un Transformer y Iron Man, pero sin perder el clásico aspecto samurái. Puede que al principio choque verlo con esas pintas robóticas, pero a mí particularmente me ha encantado, y es que viéndolo en movimiento y repartiendo leña gana mucho.

Desde luego esta no es lo que se dice una buena película, ya que va a lo que va, que es divertir, sacar unas cuantas risas, mostrar efectos especiales de infarto y hacer pasar un buen rato entretenido de la forma más sencilla posible, pero como cinta de acción me parece espectacular y altamente disfrutable. De hecho salí del cine con ganas de volver a verla en ese mismo momento, y rara vez me ocurre algo así. 
No sé, sólo puedo decir que quiero una secuela lo antes posible. 

jueves, 22 de agosto de 2013

Dolor y Dinero


Estaba pensando en irme de vacaciones bloggeras, ¿sabéis? Sí, había pensado en dejar esto de lado hasta septiembre, porque entre el puto calor y el trabajo estoy desganado, y cuando llego a casa sólo me apetece tumbarme en la cama con el aire acondicionado a tope y ponerme a leer o ver una película, no a romperme la cabeza pensando sobre qué cojones escribir en el blog, pero bueno, ya una vez dije que eso de las vacaciones bloggeras me parece una soberana chorrada, (¡ni que esto fuese un trabajo!), así que no voy a traicionarme a mí mismo. 
El calor, como bien sabéis los que me conocéis, me quita hasta las ganas hasta de vivir (por favor, que llegue ya el frío!) y me deja aplatanado y agilipollado, así que imagino que será por eso por lo que ando escaso de ideas para actualizar el blog, pero bueno, aún así tengo en la recamara algunos temas que quiero tratar en las próximas semanas, como por ejemplo mi opinión sobre el 3D (un adelanto: es muy negativa).

Hace un par de semanas vi Dolor y Dinero, de Michael Bay, y me parece una candidata perfecta para ser reseñada en Motivos para Levantarse, entre otras cosas porque es una película bastante curiosa. 
Lo primero que quiero comentar es que no entiendo ese odio generalizado hacia Michael Bay. En serio ¿qué coño le pasa a la gente? Vale, está bien, el hombre no es Sergio Leone ni Scorsese, pero dentro de su campo, es decir, el del cine palomitero chorra lleno de cosas que explotan, se caga en piojosos como Roland Emmerich o Stephen Sommers. Por lo menos a Michael Bay se nota que le gusta y disfruta con lo que hace, y sí, sus películas no son obras maestras, pero son honestas y dan justo lo que ofrecen: chistes malos y diversión. No sé  vosotros, pero a mí a veces me gusta ver eso y desconectar. 

Dolor y Dinero, tiene la particularidad de que, en lo que a estética y humor chungo se refiere, es una película de Michael Bay pura y dura, pero la temática se aleja kilómetros de lo que nos tiene acostumbrados éste director. De hecho, argumentalmente hablando, la película está infinitamente más cerca del cine de los Hermanos Coen que de Michael Bay, porque esa historia de perdedores atontados tratando de buscarse la vida mediante métodos de dudosa legalidad, a los que todo les sale mal y termina habiendo muertos de por medio, ya lo hemos visto varias veces en las películas de estos dos hermanos. 
Pero Bay no es los Hermanos Coen, así que no esperéis encontrar la sobriedad de estos cineastas ni su minimalismo a la hora de contarnos una historia, porque Michael Bay es Michael Bay, y lo que a este tío le gusta es meter tiros, explosiones, planos épicos, humor tontorrón y, en definitiva, hacer que todo se pase de rosca. Y le suele quedar bien, siempre y cuando el espectador no sea el típico intelectualoide de mente cuadriculada. 

El argumento gira en torno a una panda de culturistas (lo cual es normalmente sinónimo de tener media neurona, y en la película así es) que deciden secuestrar y extorsionar a un cliente adinerado que frecuenta el gimnasio. Obviamente las cosas salen mal, a alguno se le va la pinza, otros mueren, y tal. 

El perfil de los secuestradores es el siguiente:
Daniel Lugo: un inocentón descerebrado insatisfecho con su vida que pretende sacarle el jugo a sueño americano... de cualquier forma.
Paul Doyle: ex presidiario, cocainómano y medio fanático religioso. Tócate los cojones...
Adrian Doorbal: Adicto a los esteroides y con disfunción erectil. 

Con semejante pandilla al mando de una operación tan delicada, era de esperar que todo saliese mal, pero bueno, ya sabemos como es ésta gente que le rinde culto al cuerpo. 

Sin embargo, no podría decirse que Dolor y Dinero sea una comedia total, ya que si nos informamos sobre la historia real en la que se basa la película, nos daremos cuenta de que la cosa no acaba bien para casi nadie, terminando el asunto con penas de muerte incluidas, 
De todas formas la película se lo toma todo a coña, con un constante tono de humor negro, y los momentos dramáticos quedan eclipsados por una historia sumamente absurda y grotesca, que deja en pañales al esperpéntico caso contado en La Matanza de Texas

En el reparto destacan Mark Wahlberg, al que tampoco entiendo por qué se le considere mal actor, y The Rock, que me ha sorprendido gratamente con su interpretación. 

Es una película que recomiendo a todo el mundo, incluso a los detractores de Michael Bay, puesto que Dolor y Dinero no se parece a nada que haya hecho antes. Y a mí, que sí me gusta éste director, casi me atrevería a decir que es su película más redonda y "seria". 
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