Tras una primera película
estupenda y una secuela más que digna, llega Los Mercenarios 3, que básicamente
es más de lo mismo pero peor.
Todos sabemos que a este tipo de
películas no podemos pedirles nada más allá de un par de horas de
entretenimiento, tiros y explosiones, pero a decir verdad hay algo que sí
habría que exigirle: honestidad. Esta saga fue concebida para homenajear a las
viejas estrellas del cine de acción de los 80 y 90, y por su puesto para el
disfrute de sus fans, de modo que, ¿qué pinta en esta tercera entrega ese
desfile de chavales guapos y sexys que nada tienen que ver con los actores que
se homenajean? Algo parecido lleva ocurriendo desde la primera entrega de la
saga (¿quién coño es Terry Crews y Randy Couture? Sólo se salvan porque al menos no tienen pinta de niñatos metrosexuales), pero aquí se incrementa
peligrosamente, dejando a las verdaderas estrellas en segundo plano para que
esos guaperas, que en realidad no pintan nada, puedan lucir palmito.
Por otra parte hay que mencionar
dos puntos que terminan de arruinar la película; la absurda ausencia de sangre
y lo repetitivo del conjunto.
El haber suprimido completamente
la sangre me parece especialmente absurdo si tenemos en cuenta que en las dos
entregas anteriores había unas considerables dosis de casquería, de modo que no
entiendo a qué viene ese aire mojigato en Los Mercenarios 3. Imagino que la han
hecho para aumentar la franja de edad que pueda ver la película, pero lo que
los directivos parecen no entender es que cada película tiene su público, y si
intentas conseguir que una película para mayores de 18 años pueda ser vista sin
problemas por un crío de 13, la estás destrozando.
Y bueno, hay que reconocer que la
fórmula empieza a cansar. Básicamente puede decirse que la broma de reunir en
una misma película a buena parte de las estrellas del cine de acción ya no
tiene gracia, y menos aún si la película está hecha con tanta desgana y falta
de interés y personalidad como es el caso. La primera entrega estuvo muy bien y
tenía gracia, así como la necesaria e inevitable secuela (digo necesaria porque
este tipo de películas piden una secuela a gritos), pero creo que la fórmula
está agotada. No seré yo quien diga que dejen de hacer más, de hecho veré la próxima
que rueden, pero desde luego con poco interés.
En resumen, una película entretenida, con algún momento chulo, pero en general prescindible y olvidable.