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miércoles, 31 de julio de 2013

Drácula, de Bram Stoker


Quiero empezar esta entrada blasfemando y consiguiendo que todo cinéfilo de buen paladar se rasgue las vestiduras y llore sangre; bajo mi punto de vista, la película de Coppola, supera con creces a Nosferatu, el Drácula de Lugosi y al de la Hammer también.

Mi orden de preferencia sería este:
1-Drácula (Coppola)
2-Nosferatu
3-Drácula (Hammer)
4-Drácula (Browning)

Aclaro que la de Browning no me parece una mala película, pero si que, al menos para mi gusto, es un film que ha envejecido muy mal, y mira que es difícil que yo diga algo así (de hecho odio esa expresión, pero es lo que pienso). Entiendo que hay que verla con los ojos de aquella época, y también entiendo que es un título icónico y fundamental para cualquier amante del terror, pero joder, Nosferatu tiene unos cuantos años más ¡y da doble de miedo!
En cualquier caso no le quito méritos a la película, ya que es entretenida y, como he dicho antes, es un icono del cine de terror, por lo que no osaría faltarle el respeto ¿Quién soy yo para hacer eso?

Habiendo aclarado todo esto, creo que las razones por las que Drácula, de Bram Stoker (que más bien debería titularse de Francis Ford Coppola) es, no sólo mi Drácula favorito, sino una de las películas que más me ha aterrorizado, es que de pequeño me traumatizó. Me dejó muy catacroquer, y mira que yo nunca he sido de asustarme con el cine de terror, pero hay varios momentos de ésta película que me siguen poniendo la carne de gallina, y que de pequeño tenía que pasarlos para no acabar en vela toda la noche. Tenía 6 años...
Pero mi primer recuerdo de este Drácula viene de, más o menos, un par de años antes de que pudiese verla. Recuerdo estar sentado en la trona (sí, en serio me acuerdo de eso) y ver fugazmente en televisión un anuncio de la película en el telediario. Sólo me acuerdo de ver durante un segundo a Lucy convertida en vampira, con ese vestido blanco y la cara pálida como la leche. Eso ya se me quedó marcado a fuego.
Mi segundo recuerdo se remonta a un poco después. Una noche estaba yo curioseando las revistas de cotilleos de mi madre, y en una página venía una especie de póster o imagen promocional de la película. En esa imagen podía verse a Drácula de espaldas, con ese característico peinado, la gran trenza y el traje de color rojo sangre. Por alguna razón esa imagen me resultó tremendamente siniestra, como sacada de una pesadilla, y fue otro de los granitos de arena que contribuyó a que, a día de hoy, me sea imposible ver la película con tranquilidad.

Bueno, para empezar no estoy de acuerdo con esas críticas que la tachan de ser una película excesivamente teatral (¿¿qué pensaran entonces de la browning??), y es que a mí me parece un film muy cinematográfico. Quizá el más cinematográfico y espectacular de todos los Dráculas que han visto la pantalla.
También se ha criticado la historia de amor sacada de la manga, pero incluso con ese toque pasteloso sigue siendo una película terrorífica y, por qué no decirlo, algo extraña, casi surrealista en ciertos momentos.
Pero lo que más me fastidia que se critique es su confección artesanal, usando efectos visuales y trucos propios de los orígenes del cine. Criticar eso es no haber entendido las intenciones del director, y posiblemente no entender tampoco demasiado de cine.
Si esa gente se viese el making off que incluye la edición especial del DVD, es probable que cambiaran de opinión respecto a la "cutrez" de los efectos especiales de la película.
En ese sentido es una película maravillosa y mágica, y gracias a la buena mano de Coppola tenemos ese toque surreal que comentaba antes y que tan bien le sienta a la historia.
Por ejemplo, todo lo que ocurre dentro del castillo de Drácula es más raro que un perro verde. Bueno, en realidad todo el castillo es bastante raro, tanto por fuera como por dentro, pero los fenómenos que se dan en su interior son... bueno, muy marcianos (y si veis las escenas eliminadas ya ni os cuento).
También hay secuencias grabadas a la inversa, con el consecuente mal rollo que suelen transmitir ese tipo de escenas, así como efectos especiales que ayudan a hacer que todo tenga un tono irreal.
¿Recordáis cuando Harker va en tren de camino a Transilvania? Todos los paisajes que se ven son rojos, lo cual puede entenderse como una metáfora que nos dice que Harker se dirige directamente al infierno. O sencillamente Coppola lo hizo así porque quedaba de puta madre.


Otro punto a tener muy en cuenta sería el reparto, encabezado por el gran Gary Oldman en el papel del terrible conde, y acompañado de Wynona Rider (que ni fu ni fa), Keanu Reeves (algo soso, pero en un papel que le va como anillo al dedo), y el grandísimo Anthony Hopkins dando vida al mejor Van Helsing que ha habido nunca; un tipo medio loco, bocazas y con los cojones de acero.
¿Más cosas destacables? El vestuario, especialmente la variada indumentaria que lleva Drácula a lo largo de la película, desde esa característica armadura que luce en el prólogo hasta la peculiar túnica que lleva al final, y ya que estamos también admito que me encanta que se deje ver la figura del Drácula histórico que inspiró a Bram Stoker; el sanguinario Vlad Tepes. 
Y no podía terminar la reseña sin mencionar la inolvidable y ya clásica banda sonora de Wojciech Kilar, que si no lo está ya debería encontrarse entre las mejores bandas sonoras de la historia del cine.

Y ahora, a modo de curiosidad, una recopilación de las escenas y detalles que me jodieron la infancia y aún me dan repelús:

-El prólogo. Esa batalla de sombras chinescas con un cielo rojo de fondo.
-La llegada de Harker a Transilvania, quedándose solo en ese bosque infernal lleno de lobos y desfiladeros imposibles, con la única compañía de un carruaje conducido por un cochero muy peculiar.
-El aspecto anciano de Drácula.
-El diseño del castillo de Drácula. Tiene un nosequé que me pone nervioso.
-Prácticamente todo lo que ocurre dentro del castillo, pero hay un momento que me aterraba. Lo resumiré con una frase: ¡¡¡esto no es cosa de risa!!!
-La expedición de Van Helsing y sus colaboradores a la tumba de Lucy, y lo que acontece allí.
-El viaje en tren de Harker.
-Lucy dejándose llevar por la tormenta.
-La cruz sangrando a borbotones. 
-Harker intentando escapar de su cautiverio y dándose de morros con Drácula, saliendo de su ataúd de una manera que, no sé a vosotros, pero a mí me provocó pesadillas durante mucho tiempo. 
-La nochecita que Van Helsing pasa con Mina al lado del castillo.
-La escena final. Realmente es una secuencia de acción con tiros, pero transcurre en un paisaje tan artificial y extraño (es un decorado, obviamente), que me inquietaba. Lo veía y pensaba yo no estaría ahí ni dos minutos...


En fin, además de comentaros la película os he hecho una lista de mis traumas infantiles. Estaréis contentos ¿eh?


PD: Me quedo con las ganas de comentar algunas de las interesantes escenas eliminadas que vienen en la edición especial en DVD, pero me tengo que ir al curro chavales!


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