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sábado, 8 de noviembre de 2014

The Babadook


Cada vez que alguien me dice que el cine actual es una basura sin buenas ideas, le respondo que se salga de los circuitos comerciales y luego me cuente. Y cuando me dicen que el género de terror está de capa caída, pues le respondo exactamente lo mismo. 

The Babadook es curiosa, ya que la venden como una película de casa encantada con monstruo aterrador merodeando por las esquinas, pero no van por ahí los tiros. O sí. Bueno, sí y no.
Lo que está claro es que se trata de una película lenta, que avanza despacito y sin prisas, tomándose su tiempo, pero aún cuando no pasa absolutamente nada de índole sobrenatural, resulta inquietante y tensa gracias a una ambientación lúgubre y la sensación constante de que algo no va bien, ya sea por la presencia del monstruo o porque casi desde el primer momento se nos deja claro que ni la madre protagonista ni su hijo están demasiado bien del tarro. 
Como ya digo, la ambientación es sumamente importante en una película de terror, y en The Babadook se la toman muy en serio, logrando una atmósfera claustrofóbica gracias a esa casa deprimente, casi en blanco y negro, y a dos protagonistas (madre e hijo) bastante peculiares y traumatizados. 

No voy a decir que el elemento monstruo no sea importante, porque aunque la criatura no haga demasiado acto de presencia su peso en la trama es fundamental, pero también la relación madre e hijo, quienes hacen todo lo posible por superar miedos y traumas, y es ahí donde la película toma
prestados elementos de El Resplandor, incluso del cine de David Lynch.
A decir verdad, The Babadook me pilló por sorpresa, ya que esperaba una película mucho más convencional y estándar de lo que realmente es, y que lo basaría todo en un monstruo terrorífico en vez de en las relaciones humanas, las cuales, a veces, dan mucho más miedo. 

The Babadook resulta especial porque, al contrario de lo que suele ocurrir con estas películas, da al espectador la oportunidad de sacar sus propias conclusiones y atar los cabos que quedan sueltos. ¿Es el monstruo Babadook la materialización de las inseguridades, miedos y traumas de sus protagonistas? ¿Es una metáfora sobre la depresión? Juzgad vosotros. 
Sea como sea, se trata de una película muy interesante que merece ser vista y sufrida, porque aunque es sutil y no abusa de los momentos terroríficos (la tensión y el mal rollo son constantes, eso sí), cuando se propone perturbar y asustar al espectador lo consigue de sobra. 

En definitiva, muy recomendable, no como esa basura aburrida e insípida que es Annabelle
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