Pues señores, yo diría que los verdaderamente frikis son esos, y que aquellos a
los que se les llama frikis o raros de forma despectiva son precisamente los
más normales, coherentes y, por qué no decirlo, interesantes (por norma general, aquella persona con
inquietudes artísticas y culturales, que ve cine, que lee, que se interesa por
las cosas que desconoce y que no cierra su mente ante lo que hay más allá de su
nariz, es, por lógica, alguien con un nivel intelectual más alto y con quien se
puede hablar un poquito de todo. Obviamente más que con el típico estándar al
que no le interesa nada salvo el fútbol, la cervecita, el trabajo y poco más,
que está muy bien, pero oye, las cosas como son.).
Pero no, en ésta sociedad tan cutre se les ríen las gracias
a diario a los más cazurros, tontos e ignorantes, y para colmo se les deja
hablar públicamente en los medios de comunicación. Además se dan por
normalizadas y socialmente aceptadas cosas como gastar el dinero (y no poco)
en, por poner un ejemplo, un producto que te jode los pulmones y te llena de
nicotina el organismo, pero ¡cuidado! si dices que te has gastado 20 euros en
un dvd o un libro tienen los santos cojones de mirarte como a un bicho raro, y
acto seguido soltarte eso de ¡¡pErO zi hEn
HiNtErNeC hEztÁ GrAtiZ!!
Y que conste lo siguiente antes de que se me lancen a la yugular:
No tengo nada en contra de los fumadores (mientras no me echen
el humo a la cara)
No tengo nada en contra de los bebedores (mientras no me
afecten las chorradas que hagan estando borrachos)
No tengo nada en contra de los futboleros (mientras no me
calienten el coco, puesto que ese tema me importa -0)
No tengo nada en contra de los religiosos (mientras no
intenten cambiar mis ideas y sustituirlas por otras)
Lo que opino de todo esto es que la sociedad debería replantearse
un poco lo que es "normal" y lo que es "friki", y eso es lo que critico. A decir verdad, lo suyo sería dejar de poner tantas putas etiquetas, pero como es algo que se va a seguir haciendo, estaría bien ser un poquito más justo y coherente.
En fin, ojalá un día se cambien las tornas. Igual nos va mejor.