Pese a que yo he sido uno de los principales detractores de esta
película, he de admitir que me ha gustado. Quizá debido a las bajas
expectativas con las que he ido a verla, pero la cuestión es que ha resultado
ser una agradable sorpresa pese a sus limitaciones y la nula personalidad
artística del director, alguien que, al igual que Colin Trevorrow y su Jurassic World, hace
un trabajo aburridamente estándar, sin el menor atisbo de sello propio ni
entidad. En ese sentido es justo lo que sabía que iba a ser: una película sin
alma; un producto genérico para el consumo rápido fabricado en esa gigantesca
cadena de montaje que es Hollywood.
Bueno, vale, lo admito. En el fondo sigo siendo un detractor de Terminator: Génesis.
Hay ciertos bajones de ritmo, FX cantosos, referencias nostálgicas de baratillo y algún momento humorístico
que sobra, pero en general ha resultado ser una película mucho más disfrutable
de lo que esperaba.
Eso sí, para nada es comparable en lo que a calidad se refiere con Terminator y Terminator 2, y no hablo desde la nostalgia rancia, sino desde la pura objetividad. Terminator 3 también me parece bastante mejor y, sobre todo, mucho más divertida.
Por cierto, menuda campaña de marketing se han marcado los cabrones, ¿eh? Entre el bombazo de spoilers que han soltado y la mediocridad de los carteles e imágenes promocionales... Tela marinera.
En resumen, no deja de ser un producto sin alma ni carisma, pero al
final deja un sabor de boca más agradable del que esperaba. Me lo he pasado bien con ella pero, objetivamente, me parece una película regular, olvidable y con más defectos que virtudes. Te diré que es entretenida, pero no te diré que es buena.
Y en mi opinión, la clave para
relanzar dignamente esta saga seria fichar a un director y un guionista
decentes y dejar de una puñetera vez la historia de John y Sarah Connor y la
máquina del tiempo. Un futuro apocalíptico invadido por máquinas asesinas da
mucho juego como para estar siempre dándole vueltas a lo mismo.
