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martes, 9 de septiembre de 2014

Líbranos del mal


No sabéis lo beneficioso que es ir al cine sin expectativas. Es verdad que a veces vas con las expectativas bajo cero y aún así sales del cine con cara de asco, pero en otras ocasiones vas casi sin ganas porque estás prácticamente seguro de que vas a ver un turrón, y oye, te llevas una alegría. Me pasó con Guerra Mundial Z, y me ha vuelto a pasar con Líbranos del mal.

Scott Derrickson es un tipo al que todavía no sé si añadir a mi lista de directores favoritos. Por un lado tenemos El Exorcismo de Emily Rose, que me encanta, y el remake de Ultimátum a la tierra, que también me gustó moderadamente. Sinister es la película de este director que más ganas tenía de ver y la que partía de una idea más original, pero quedó en un quiero y no puedo, aunque tengo que volver a verla porque quizá cambie mi opinión y la tenga en mejor estima. No me disgustó, pero esperaba más.
En general me gusta la filmografía de este tío, pero creo que está demasiado limitado y atado de pies y manos por los cánones del cine comercial y los grandes estudios, pese a que se intuye que es un cineasta con talento y buen ojo. No puedo más que preguntarme qué haría este director a cargo de una película independiente... Me da buenas vibraciones, pero tengo el presentimiento de que cuanto más tiempo pase, más comercial será Derrickson (de hecho va a dirigir una peli Marvel).

Líbranos del mal, por alguna razón, no me despertaba ningún interés, pero como yo rajo mucho pero al final me zumbo cualquier película en la que haya monstruos, allí me teníais en el cine el mismo día del estreno.
La película da comienzo con una desconcertante secuencia en algún país árabe (¿guiño a El Exorcista?), Iraq creo que era, y acto seguido, después de que dos soldados americanos metan las narices en unas aterradoras ruinas en mitad del desierto, la película pasa a convertirse en un thriller policíaco (que arranca con el descubrimiento de un bebé muerto en un callejón, ojo) con detectives atormentados (Eric Bana), lluvia, cigarrillos y frases lapidarias. Aquí es cuando la película empezó a interesarme y a parecerme un pequeño soplo de aire fresco hacía ese subgénero casi tan trillado como el de los zombies: el de exorcismos.
No voy a engañaros, Líbranos del mal cuenta con todos los tópicos del cine de terror y no inventa nada que no hayamos visto ya otras muchas veces, pero pese a todo es una película con cierta entidad y originalidad, puesto que el mayor peso de la trama recae en el aspecto policial, mientras que lo terrorífico y sobrenatural queda casi (casi) en segundo plano. Por supuesto que hay exorcismos, gente contorsionándose de formas imposibles, voces chungas, sustos fáciles y todas esas cosas, pero no se les da el protagonismo que en otras películas del mismo estilo.
Otro aspecto a destacar sería la logradísima y oscura ambientación (oscuridad justificada, por cierto). El escenario en el que transcurre la película irradia desasosiego, intranquilidad, tristeza... A veces la cosa no va sólo de meter cuatro sustos y un bicho horripilante, sino también de conseguir que el escenario en el transcurre la historia sea otro personaje aterrador. 
También tengo que decir que el exorcismo final me ha parecido uno de los mejores y más potentes que he visto dentro de este desgastado subgénero. 

Y bueno, no puedo terminar la reseña sin mencionar los maravillosos créditos finales a ritmo de break on through, de The Doors. Todas las películas deberían acabar con una canción molona y unos créditos que vayan más allá de las letras blancas sobre fondo negro.




PD: No hagáis caso de lo de basado en hecho reales.
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