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martes, 29 de octubre de 2013

Insidious: capítulo 2


Cuando fui a ver la primera entrega de Insidious iba un poco receloso, ya que casi todo el cine de terror comercial es una mierda, pero por aquel entonces no sabía quien era su director, James Wan, y tampoco sabía que su nombre era sinónimo de calidad. De haberlo sabido, habría ido mucho más tranquilo al cine, y justo por eso, porque a estas alturas sé de sobra que James Wan es un crack, anoche fui a ver la secuela de esta película estando seguro al 98% de que me iba a gustar, pero todo ha sido mejor de lo que esperaba.
Para empezar, de entrada creía que Insidious 2, pese a estar casi convencido de que iba a ser muy buena, resultaría ser una secuela pura y dura, repitiendo la fórmula de la primera entrega. Es decir, creí que sería un producto decente, pero más de lo mismo. Tampoco es que eso me importase, pero debo admitir que lo que finalmente vi superó mis expectativas y, tal y como ocurrió con la película original, me llevé una grata sorpresa, y eso que es difícil que una segunda parte sorprenda. En fin, puede ser una buena película, incluso mejor que la original, pero que llegue a sorprender es harina de otro costal. Bien, Insidious 2 lo consigue, pero ¿Por qué? 

Insidious 2 es una secuela muy curiosa, ya que no se limita a contarnos lo que le ocurrió a los protagonistas de la primera entrega un tiempo después de lo sucedido, sino que coge al espectador y le dice oye, que todavía nos falta mucho por contarte, no te vayas. En otras palabras, Insidious 2 es una secuela/precuela/expansión, y creo que el calificativo expansión es el más adecuado, ya que, como digo, no se limita a narrarnos otra aterradora aventura paranormal protagonizada por esta pobre familia, sino que amplía considerablemente la información que ya teníamos por la primera película.
Pero, para no enrollarme más, os lo diré de una forma más clara: Insidious e Insidious 2 son una sola película contada en dos partes, y aunque ni de coña fuese esa la primera intención de sus creadores, el guión de esta continuación conecta y se fusiona perfectamente con la primera película, funcionando como eso, una expansión del universo creado por James Wan y Leigh Whannell, que son dos tíos que aman el género, y eso se nota. Creo que esto lo habré dicho cien veces, pero no me canso: cuando un cineasta o guionista ama el cine, SE NOTA en las películas que hace.

La sorpresa más significativa, y que a mí me dejó con los huevos colgando, por cierto, es la que atañe a la fantasmal vieja de negro que acosaba al protagonista en la primera película. No voy a contaros de qué va la cosa, pero dudo mucho que nadie se lo viese venir.
También me llevé una agradable sorpresa al descubrir que esta película no sólo se basa en dar sustos, sino que hay una trama secundaria digna de un macabro thriller policíaco (atención también a esos momentos found footage), además de algunos golpes de humor que amenizan un poco la tensa experiencia que supone visionar Insidious 2. Dichos golpes de humor, como no podía ser de otra manera, vienen a cargo de Specs y Tucker, dos personajes que se merecen un spin-off en forma de película o serie de televisión lo antes posible. 
Y bueno, huelga decir, especialmente tratándose de una película de James Wan, que la ambientación es extraordinaria, al igual que la fotografía, y la combinación de ambos elementos dan como resultado una atmósfera pesadillesca, deprimente y opresiva. 
El final, por suerte, es igual de bueno que el resto del conjunto, cerrando definitivamente el círculo que se abría en la película original, y de paso nos regala un guiño referente a un viejo amigo con la cara roja y afiladas garras metálicas. 

No me queda más que recomendar esta película a los que disfrutaron con la primera, porque estamos ante una de esas secuelas útiles que verdaderamente aportan algo a su predecesora. Mucho, en éste caso. 

sábado, 20 de julio de 2013

Expediente Warren



Yo creo que a estas alturas es imposible sorprender a nadie con una película de casas encantadas, posesiones, espíritus, etc, y a decir verdad eso es lo que da Expediente Warren (esto mismo lo han repetido tanto en otras reseñas que hasta me da por saco decirlo, pero es que es la verdad), pero hay que tener muy en cuenta que quien está detrás de la película no es un soplagaitas sin talento, sino James Wan, todo un experto en el género que ya sorprendió con la sobresaliente Insidious, de la que ya hablé aquí

Expediente Warren, basándose en hechos reales, cuenta la historia de una familia desesperada por la abundante y violenta actividad paranormal que se produce en su nueva casa, por lo que deciden recurrir a la ayuda de los Warren, un matrimonio dedicado a la investigación de cualquier tema relacionado con la demonología, los espíritus y los lugares malditos. 

Como ya decía antes, el tema de las casas encantadas está trillado hasta límites insospechados, y de Expediente Warren hay varios factores que convierten a éste título en, posiblemente, una de las mejores películas de terror (comercial) de los últimos 6 o 7 años. Y aclaro lo de comercial porque, al contrario de lo que la mayoría piensa, yo no creo que el cine de terror de hoy en día sea mediocre. El comercial sí, la inmensa mayoría de las veces, pero existe vida más allá del cine comercial, estando precisamente ahí, al menos en éste género, la calidad, salvo en contadas excepciones. 
hecho no es precisamente mi subgénero favorito, ya que para mi gusto siempre se exagera todo y el resultado final termina siendo excesivamente fantasioso, recargado y nada sutil, pero en el caso de

Una las razones que convierten a Expediente Warren en una gran película de terror es su factura técnica. Estamos ante un film prácticamente impecable, rodado con pulso de hierro, maestría y elegancia, con reminiscencias al cine de los años 70, y para mí eso es una gozada.
James Wan se caracteriza por hacer gala de un estilo exagerado y grotesco, pero es obvio que sabía que dicho estilo no casaba con esta película, y por eso se aleja del terror esperpéntico de Insidious y Silencio desde el mal, y opta por algo más sutil y comedido, aunque a veces aflora su vena más loca, pero no lo considero algo negativo. 

Otra razón que hace de Expediente Warren un título a tener muy en cuenta es su capacidad para mantener al espectador en constante tensión, desde el primer segundo hasta el último (y esto es literal), a base de tópicos y sustos fáciles. Esto que acabo de decir suele ser algo imperdonable y cutre, pero en manos de un buen director la cosa cambia.
Los sustos fáciles están perfectamente justificados y muy logrados. No se limitan a meter un subidón de volumen acompañado de alguna aparición terrorífica, sino que antes de todo eso se ha preparado el terreno, y lo mejor es que en más de una ocasión, esa tensión a la que se somete al espectador segundos antes de un momento aterrador queda en agua de borrajas, pues no llega a suceder nada, lo cual, a mi parecer, pone aún más de los nervios, ya que no se sabe por dónde van a venir las hostias. 
Sin rodeos, lo que quiero decir es que la película acojona. 

Resumiendo, Expediente Warren es un rayo de luz. No sólo es una buena película de terror en la que funciona todo, desde el trabajo de dirección y guión, hasta la labor interpretativa, sino que además es una gran película, así, a secas.  

Eso sí, yo ya sabía que la película iba a ser muy buena. Primero porque James Wan no me ha defraudado hasta el momento, y segundo porque ya me había enterado de que en la banda sonora aparecía ésta canción, y si en una película suena dicha canción, es imposible que sea mala. 

                      
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