Yo creo que a estas alturas es imposible sorprender a nadie con una película de casas encantadas, posesiones, espíritus, etc, y a decir verdad eso es lo que da Expediente Warren (esto mismo lo han repetido tanto en otras reseñas que hasta me da por saco decirlo, pero es que es la verdad), pero hay que tener muy en cuenta que quien está detrás de la película no es un soplagaitas sin talento, sino James Wan, todo un experto en el género que ya sorprendió con la sobresaliente Insidious, de la que ya hablé aquí.
Expediente Warren, basándose en hechos reales, cuenta la historia de una familia desesperada por la abundante y violenta actividad paranormal que se produce en su nueva casa, por lo que deciden recurrir a la ayuda de los Warren, un matrimonio dedicado a la investigación de cualquier tema relacionado con la demonología, los espíritus y los lugares malditos.
Una las razones que convierten a Expediente Warren en una gran película de terror es su factura técnica. Estamos ante un film prácticamente impecable, rodado con pulso de hierro, maestría y elegancia, con reminiscencias al cine de los años 70, y para mí eso es una gozada.
James Wan se caracteriza por hacer gala de un estilo exagerado y grotesco, pero es obvio que sabía que dicho estilo no casaba con esta película, y por eso se aleja del terror esperpéntico de Insidious y Silencio desde el mal, y opta por algo más sutil y comedido, aunque a veces aflora su vena más loca, pero no lo considero algo negativo.
Otra razón que hace de Expediente Warren un título a tener muy en cuenta es su capacidad para mantener al espectador en constante tensión, desde el primer segundo hasta el último (y esto es literal), a base de tópicos y sustos fáciles. Esto que acabo de decir suele ser algo imperdonable y cutre, pero en manos de un buen director la cosa cambia.
Los sustos fáciles están perfectamente justificados y muy logrados. No se limitan a meter un subidón de volumen acompañado de alguna aparición terrorífica, sino que antes de todo eso se ha preparado el terreno, y lo mejor es que en más de una ocasión, esa tensión a la que se somete al espectador segundos antes de un momento aterrador queda en agua de borrajas, pues no llega a suceder nada, lo cual, a mi parecer, pone aún más de los nervios, ya que no se sabe por dónde van a venir las hostias.
Sin rodeos, lo que quiero decir es que la película acojona.
Resumiendo, Expediente Warren es un rayo de luz. No sólo es una buena película de terror en la que funciona todo, desde el trabajo de dirección y guión, hasta la labor interpretativa, sino que además es una gran película, así, a secas.
Eso sí, yo ya sabía que la película iba a ser muy buena. Primero porque James Wan no me ha defraudado hasta el momento, y segundo porque ya me había enterado de que en la banda sonora aparecía ésta canción, y si en una película suena dicha canción, es imposible que sea mala.